"El mundo ha cambiado, lo siento en el agua...
lo siento en la tierra, lo huelo en el aire..
Mucho de lo que era se ha perdido,
pero nadie vive ahora para recordarlo"
El Señor de los Anillos
J.R.R. Tolkien
Ciertamente el mundo ha cambiado. Ya no son los mismos intereses ni las mismas fuerzas las que gobiernan en el mundo en el que vivimos. Ya todo ser está curado de espanto. Hemos llegado a un punto donde oír leyendas sobre oscuras conspiraciones gubernamentales, maniobras económicas y politiqueos oscuros se convierte en un hábito. Y la mayoría ya estamos acostumbrados a comernos los garbanzos mientras vemos el telediario, con esas noticias de n-muertos-hoy-a-causa-de.
Obviamente la guerra está el top de modelos de negocio del siglo. El sistema sobre el que el mundo giraba hace unas décadas es el mismo corrupto de hoy, pero los procedimientos y la discrección empleadas son muy distintos. Parece que Orwell no iba tan mal encaminado cuando describía en 1984 los años futuros de la humanidad: guerras continuas entre oriente y occidente, medios masivos de comunicación, ministerios de la verdad, policías del pensamiento y, por supuesto, espías en la casa..
No resulta una sospecha infundada sentirse observado a través del ojo del gran hermano, apoyado bajo el soporte de la tecnología. Una tecnología que llega al usuario final con doble filo, un corte amable e intelectualmente letal, apreciable sólo por aquellos que desconfían de que lo evidente y visible sea lo único cierto y verdadero.
La tecnología nos ha rodeado de comodidades, lujos, y otras sensaciones placenteras que pretenden hacer mejor la vida del ciudadano, pero que en realidad proporciona a quien pueda controlarla un poder considerablemente serio. En el caso de algunos ejemplos, esto ha llegado a un extremo donde la ficción es fácilmente superada por la realidad. Pero, ¿quién vigilará al vigilante?. La tecnología puede ser el nuevo Anillo de Poder de Tolkien.El nuevo orden mundial, aquel new world order vaticinado y revelado en las palabras de G. Bush, esa inmensa máquina que se alimenta de sí misma y nos mantiene bajo unas condiciones tolerables de control, es un reconocible sistema autopoyético que, como cualquier otro, no escapa a las leyes de la naturaleza , y evoluciona y se adapta a los nuevos tiempos con el objeto de sobrevivir.
En este nuevo siglo, el sistema ha abandonado el concepto de recurso, y ha descubierto que la guerra de la información, en forma de broadcast de falsedades y acopio de datos ciertos, es la más evolucionada moneda de comercio, control y poder. Sun Tzu ya puso el dedo en la llaga en el VI a.C. con El Arte de la Guerra. Así nos vemos rodeados y embelesados por ese Anillo de Poder que el sistema ha forjado a golpe de tecnología. Y ese es el statu quo actual, una versión adaptada a la modernidad de la pax romana.
Pero hete aquí que aparece la figura del usuario inquieto. Aquí, allá, en todos los lugares donde el sistema despliega sus brazos de tecnología y (contra)información, el usuario inquieto se esfuerza y divierte en demostrar que quien controla la tecnología puede conocer y por tanto eludir la esfera de control que pretende involucrarle, y se mueve libremente de esfera en esfera, y salta a esferas de superior nivel, y de ahí a otro lugar, y de ese a otro... y va descubriendo en su viaje que el mundo está plagado de esferas de control e información, en una red de interconexiones reales o virtuales, infinitas y redundantes, que algún que otro ya ha denominado 'la matriz'.
Obviamente, a la matriz no le interesa que los ciudadanos adquieran conciencia global de su ubicación exacta dentro del ciclo alimenticio, y para ello se dispone de un abanico de maniobras de (contra)información y control que utiliza como medio de distracción y cortina de humo.
Para la matriz, la tecnología y las máquinas son un aliado para alcanzar el control. Para el usuario inquieto, las máquinas son, simplemente, máquinas. Para la matriz, es importante que el hombre se encuentre en un estado de sumisión y tranquilidad, similar al que recomienda nuestro amigo El Encantador de Perros para nuestras mascotas. Para el usuario inquieto, el mundo está lleno de retos.
Ha faltado tiempo para que se aplicaran rígidas leyes en torno al uso y abuso de la tecnología de la información, estableciendo los límites sobre lo que se puede y no se debe hacer. Y quien se salta estos principios es un pirata informático, un terrorista cibenético, o así le tachan los medios de comunicación. Unos medios que no están sino adoctrinados y debidamente acotados para mantener un flujo de información filtrado, selecto y manufacturado.
Así vivimos, en un mundo donde lo abstracto gobierna lo concreto, donde se solapan capas de caos y orden, libertad y control. El sistema es un atractor extraño que contradice las leyes de la entropía, y mantiene un orden sobre un conjunto lleno de elementos, factores y variables caóticas e impredecibles.
Esa es la maravilla de la propia existencia humana. Somos una casualidad del destino, otro sistema autopoyético, y por eso aún así sobrevivimos en un mundo hostil. Una casualidad similar nos afecta. El mundo ha cambiado, las máquinas dirigen nuestras vidas. Pero las máquinas son, solamente, máquinas.
El sistema también lo es.
Y el usuario inquieto lo sabe...