miércoles, 26 de agosto de 2009

Esto es vida!

Hace tiempo que dejé de trabajar en la empresa donde programaba cachivaches-extraños para aburridos-con-dinero. No se estaba mal, pero decidí cambiar porque yo también me aburría, y estaba harto de viajar durante semanas, y de sufrir las consecuencias de gestiones nefastas, por llamarlas de alguna manera.

Buscando algo más interesante y también, más organizado, acabé en una empresa joven, pero aparentemente prometedora, que se sumergía a fondo en los recovecos del software-libre y su mercado emergente. Todo sonaba perfecto, todo era interesante.


Lamentablemente, las empresas jóvenes de rápido crecimiento suelen exigir rendimientos laborales titánicos a cambio de renumeraciones muy modestas. Resulta difícil trabajar con un nivel de compromiso que roza el de socio, a cambio de una renumeración que bien se gana haciendo mucho menos (por ejemplo, de cajero en el Carrefour). Incluso aunque te prometan incentivos basados en stock options, nadie duda de su valor futuro, pero su valor en el presente es igual a /dev/null

La fórmula pedazo-de-idea = mucho-tiempo + poco-dinerito nunca ha funcionado para los que tenemos responsabilidades económicas y obligaciones domésticas y personales que requieren ser atendidas. No hay nada malo en trabajar así, para quien quiera hacerlo y reúna la suficiente vocación de penitencia. Los que todavía viven con sus padres, los que no tienen que pagar un alquiler o una hipoteca, los que no tienen novia, etc., pueden permitirse un trabajo asi y pasárselo pipa si les sobra tiempo.

Afortunadamente, no me he tocado el ombligo desde que tenía 23 años, y el estado me ha compensado el disgusto tan grande que me he llevado con 22 meses de paro sin soportar jefes. Y es ahora cuando suena una carcajada siniestra: MOAHAHAHAHA

No pienso agotar los 22 meses ni en broma, eso es mi tessoroo, pero me lo voy a pensar y muy bien antes de entrar en otra jaula!.

La situación no podía ser mejor. Ahora me dedico a las tareas domésticas mientras mi mujer va a trabajar: lavo, plancho, friego, cocino y me dedico a la contemplación y al retoce con mi PC.

Con tanto tiempo libre, me he lanzado con un proyecto que tenía en mente hace ya un tiempo: freeDefcon. La idea es un entorno RTS multijugador ambientado en combate moderno con gran énfasis en la simulación y el realismo. Lo estoy desarrollando bajo Linux en C++ con Code::Blocks, aunque también se podrá compilar en Windows, y emplea Ogre como motor 3D. La web del proyecto esta aquí, que por cierto utiliza un CMS que he desarrollado en estos días y se basa, cómo no, en PHP+MySQL. El proyecto está ya en SourceForge.net. La idea está abierta a nuevos colaboradores.

domingo, 26 de abril de 2009

ISP fighting

Todo el mundo habla mal de los bancos. Esas entidades ruínes y deleznables que nos atrapan a golpe de publicidad, tipos de interés, TAEs que duran 4 meses (¿qué mierda de TAE es ese?) y otros tipos de engaños. Estaremos de acuerdo en que la mejor manera de tratar con estos colectivos, amigos del parasitismo y del beneficio sobre lo ajeno, es con la ley en una mano y con un palo bien grande (metafórico) en la otra.



Pero hay otro colectivo al que hay que saber tratar aún con mayor dureza. Hablo de los ISP, Internet Service Providers, o dicho de otra forma, las compañías de Internet y telefonía. Con estos ya no cabe la ley o el palo de roble, si hace falta hay que ir a matar... dicho por supuesto también de forma metafórica. Pero metafóricamente también nos están pisando la cabeza a diario con sus mentiras y estafas, y por eso hoy, queridos ciudadanitos de a pie, voy a enseñaros cómo se debe tratar con estas sabandijas de mala madre.



No exagero, las compañías de Internet en nuestro país han aprendido muy bien a seguir tratándonos como lo que somos, auténticos gilipollas que se resignan y hunden ante el primer NO de ventanilla. Gracias a nuestra actitud, tenemos lo que merecemos, pues si ellos siguen haciendo de las suyas es ni más ni menos porque no somos como los franceses, por ejemplo, que al mínimo descontento montan barricadas y queman automóviles (esta vez no es una metafóra).


Por eso querido lector, aquí te ofrezco algunos consejos para bregar con tu ISP y estar a la altura de sus tretas. Seguramente muchas de las cosas que aquí leas te parecerán obvias, pero siempre resulta recomendable recordarlas una a una antes de empezar una conversación de combate con tu ISP.



NORMA 1: Darse de alta, que no te la cuelen.


Nadie duda de que la publicidad está para no creérsela. Pero determinadas ofertas hacen que a los más lerdos se les nuble la visión; ciertamente, es tentador llamar al teléfono de la pantalla cuando te aseguran 20Mb por 14€. Pero cuidado, justo en el rincón más escondido de la pantalla, puede observarse un largo párrafo más abajo, escrito con la letra que le mola al oftalmólogo; es la LETRA PEQUEÑA. No entiendo muy bien porqué lo he escrito en mayúsculas, pero me ha salido del alma. Quizás es porque el instinto nos dice siempre que es la más significativa.


Las compañías conocen el secreto del vudú, e insuflan vida a la letra pequeña, lo convierten en un ente que se comporta como esquivo y fugaz. A veces, para dificultar aún más su lectura le dotan de movimiento, como cuando pasa el tren; un visto y no visto. Otros adquieren la habilidad del camuflaje: se comportarán como una visión fantasmagórica, apareciendo y desapareciendo como en los videos falsos de youtube. ¿Ves?, nos tratan como gilipollas.


La Ley 34/1988, de 11 de noviembre de 1988, General de Publicidad nos ampara contra los viles intentos de engaño al que constantemente intentan someternos. Se considera "publicidad engañosa" como la publicidad que de cualquier entidad, incluida su presentación, induce o puede inducir a errores a sus destinatarios, pudiendo afectar a su comportamiento económico, o perjudicar o ser capaz de un competidor. Es asimismo engañosa la publicidad que silencie datos fundamentales de los bienes, actividades o servicios cuando dicha omisión induzca error de los destinatarios.

Atendiendo a esta definición la publicidad será engañosa:

- cuando induzca a error al destinatario como consecuencia de la presentación del mensaje
- cuando induzca a error al destinatario como consecuencia de la información que transmite el mensaje publicitario
- cuando induzca a error al destinatario como consecuencia de la omisión de información en el mensaje publicitario.

Por tanto, la publicidad está obligada a ser cierta y no inducir a error, es contractual, debe estar bien presentada (en el sentido que sea legible/comprensible/accesible) y no debe omitir lo importante.

Teniendo en cuenta estos factores, la pregunta del millón cuando llamamos para darnos de alta no es "¿cuánto voy a pagar?", sino "¿qué es lo que no me habéis contado?. Desgraciadamente, y pese a la anteriormente citada ley, las compañías proveedoras de internet continúan ofertando servicios fabulosos sin contar todos los detalles, y si los cuentan es utilizando medios que son una clara violación de una o más de las premisas anteriores (en el caso de los párrafos ilegibles anteriormente mencionados, atenta contra el principio de presentación).


Por tanto, es fundamental que en el momento de la llamada repasemos punto por punto con nuestro interlocutor las condiciones de la oferta, e insistamos en consultar si existen condiciones especiales, compromisos de permanencia y/o cuotas extraordinarias, condiciones y procedimiento para darse de baja, teléfono de asistencia al cliente, etc. Asímismo no está de más preguntar si van a retenernos alguna cantidad en concepto de garantía (algunas operadoras tienen esta fea costumbre), y en tal caso cómo y bajo qué condiciones se procedería a su devolución en el momento de la extinción del contrato.

Tomad nota de todas estas respuestas, y exigid que se os proporcione una copia de las condiciones del contrato, condiciones a las que siempre deberíais tener acceso sin necesidad de contratar el servicio. Comparad el contrato con vuestras notas, y aseguráos de que os están informando correctamente.


Si somos osados, y de paso nos gusta el cachondeo, podemos advertirle a la operadora de que vamos a grabar la conversación. Incluso, si lo que queremos es sólo pasar un buen rato, interrumpimos la contratación unos minutos para ir a hacernos un café, y le decimos que se mantenga a la espera, que no cuelgue, por favor.




NORMA 2: Protege tu red.


Quedarse sin internet en mitad de lo mejor de la película porno no tiene perdón, y más aún si el motivo es no haber protegido convenientemente nuestra red doméstica.


Si disponemos de un sólo ordenador conectado a internet, es fundamental tener un antivirus y a ser posible un firewall (incluso cuando se dispone de un router). En caso de varios ordenadores la misma norma se aplica y con más rigidez, en tanto que un ordenador infectado compromete la seguridad de toda la red; es habitual que se comparta información a través de la red, además de las posibles ejecuciones remotas o movimientos de ficheros por medio de pendrives, forma de difusión de virus y troyanos muy en boga últimamente.


En cuanto al router, excepto frikis o técnicos, poca gente se atreve a meterse en estos trapos, pero googleando un poco uno puede y debe configurarlo con algo de sentido común para fijar una política de seguridad un poco más restrictiva que la que trae el dispositivo por defecto. Y NO, no llaméis al amigo de siempre a que venga a configuraros el router y a abriros los puertos para el emule; dejadlo tranquilo de una vez y aprended, que es fácil: google -> abrir puertos emule -> BUSCAR. ¿Has visto?.


Esto nos ayudará a evitar que procesos malware infecten nuestros ordenadores, ya que en numerosos casos éstos pueden obstaculizar nuestra conexión, y en tales situaciones la responsabilidad es totalmente nuestra. Tú eres el responsable desde el router para adentro, pero tu operador es responsable desde el router hasta la central.


¿Y el router?, depende. Si estás pagando una cuota en concepto de alquiler del router, entonces el dispositivo pertenece a la compañía, y en caso de avería serán ellos quienes deban repararlo o sustituirlo. Si por el contrario el router es tuyo, o bien lo has pagado en propiedad con la primera cuota, tú eres responsable de tu router. Sin embargo, no olvidemos que la Ley de Garantías de Bienes de Consumo del 2003 nos ampara para reclamar la avería durante los 2 primeros años. Podemos reclamar su reparación al fabricante del router, o bien al que nos lo suministre (en su caso, la operadora). Así que en términos generales, el router formaría parte de las obligaciones del operador durante los 2 primeros años de servicio. Además estás en derecho a reclamar a la compañía una deducción en la factura proporcional al periodo sin servicio, si mientras reparan o sustituyen tu router no te proporcionan uno temporalmente.



NORMA 3: Exige que el servicio se cumpla


¿Qué hacer cuando nos encontramos que no tenemos conexión a Internet?.


Antes de llamar compulsivamente al operador, conviene realizar unas pruebas previas para asegurarnos de que todo está en orden. La deducción por eliminación funciona muy bien para acotar problemas técnicos:


- ¿No tenemos conexión a Internet porque Internet Explorer no funciona?. ¿Hemos probado con otro navegador como Firefox?. ¿Funciona otro servicio como el correo o el chat?.


- Nuestro equipo no conecta a Internet, pero ¿qué hay del resto de equipos?. ¿Puede alguno de ellos?.


- ¿Se trata de una conexión WIFI?, ¿hemos probado si funciona conectando con un cable de red el equipo al router?. Más importante... ¿Hemos cambiado/comprobado la configuración de IP o DNS?, ¿son correctas?.....y mucho más importante aún, ¿TENDREMOS ALGÚN VIRUS?


- La primera pregunta que nos harán en la compañía será: ¿ha reiniciado el router?. No queramos poner cara de tonto y hagámoslo antes de llamar. La reconexión debería tardar unos 2 ó 3 minutos máximo.


- Si con todas estas pruebas seguimos sin un resultado positivo, es posible que la línea de internet esté inoperativa, ¿pero a qué nivel?. Si tenemos también contratado el teléfono conviene descolgarlo y comprobar que tenemos tono de llamada. En caso negativo, es posible que haya un corte de línea y tu operador ya lo sepa. Si los llamas te confirmarán la avería.



Si tenemos tono de llamada entonces algo ocurre en la central o en tu router, si es que sabemos con seguridad que el problema no es local. Es el momento de llamar y reportar la incidencia, tomando buena nota de la fecha y hora en la que hemos comprobado que no tenemos conexión.


La llamada va a depender de si tenemos contratado un servicio de mantenimiento o no. En caso afirmativo, un técnico de tu operador debería presentarse para comprobar el origen de la avería, servicio que debería estar incluído en la factura gracias a dicha cuota de mantenimiento.


En caso de que no tengamos contratado el mantenimiento, el operador puede ofrecernos enviar un técnico para localizar la avería, si es que no puede confirmar el problema desde la central. En este caso debemos estar muy seguros de que no tenemos un problema de nuestra responsabilidad, pues en caso de que se demuestre que así sea, el operador nos podrá facturar la visita con todas las de la ley.


Si el operador confirma la avería, no importa lo que nos diga acerca de lo pronto que se va a solucionar. Solicitaremos inmediatamente formular una reclamación en la que constarán la fecha y hora de la incidencia, solicitando la deducción del importe correspondiente al periodo sin servicio. Los operadores suelen aceptar las reclamaciones de este tipo bien formuladas, pues es su obligación, y reembolsarnos la cantidad proporcional, de lo contrario saben que podéis formular la queja en la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones (SET): mal rollo para ellos.


Es importante que tras formular la reclamación os proporcionen un número identificador de reclamación/incidencia y una fecha de plazo para su resolución. El número de identificación os servirá para volver a llamar en caso de que se os estén columpiando. Si pasado el plazo de resolución no obtenéis resupuesta, o bien ésta no os resulta satisfactoria, no dudéis en consultar en la SET.



NORMA 4: Ellos sólo son unos interesados; sé interesado tú también.


Ojo por ojo, y todo el mundo acabará ciego, dijo el pacifista. Pero en situación de combate estas palabras pronto se olvidan. Y no nos confundamos, estamos bregando con nuestro ISP; es una situación de combate. Ellos no quieren que los identifiquemos como el enemigo, por eso, nos ponen la mejor de sus sonrisas en la tele, y la voz más cachonda al teléfono.

Pero detrás de todas esas caras y voces amables, que imploran por suministrarnos sus bondades, sólo hay un afán de amasar pasta a toda costa, aún cuando eso suponga desplumarte y estafarte. Por tanto, espabila: ellos son el enemigo.

Hagamos caso al maestro Tzu, y maniobremos con rapidez para obtener la ventaja. ¿Y cómo decía nuestro maestro que se obtenía la ventaja?.... vamos, un esfuerzo hombre... pues con el conocimiento del terreno y del enemigo.

Conocer el terreno significa saber dónde están los puntos fuertes y los lugares en los que seríamos presa fácil. Conocer el terreno, en términos de ISP fighting es, básicamente, mantenerse bien informado sobre ofertas, características y condiciones de distintos ofertantes. Ello ayuda a comparar y decidir dónde podemos atrincherarnos sin sobresaltos.

Conocer al enemigo significa saber anticiparse a sus planes y conocer sus verdaderas intenciones. Sus intenciones ya las sabemos todos, nos quieren desplumar como a pollos. Pero también debemos conocer sus miedos. Si sabemos lo que el enemigo teme, podremos dirigir el destino final de la batalla. Y lo que el ISP teme, más que a nada, no es a que le metamos una pedazo de querella (eso, de sobra, es guerra de desgaste que ya se conoce muy bien), sino a que simplemente los ignoremos y nos vayamos a la competencia, dejándoles con una sonrisa igualita a la que ellos nos ponían en la tele.

Es increible, nos tratan como si fuéramos borregos del rebaño, pero si hacemos el amago de irnos les falta tiempo para hacernos un buen descuento, o regalarnos algo. No nos engañemos, aunque nos vean como borregos, la sarten la tenemos cogida del mango, nosotros.

Y aquí la pereza es tu mayor obstáculo, pero lo sabes. Sabes muy bien que si un dia decides que estás hasta los cojones, y rellenas un formulario de portabilidad para la competencia, se bajarán los pantalones sin perder esa sonrisa, y ofrecerán su culo en forma de descuento o regalo. Es el momento de la victoria moral, pues has mostrado a la bestia que tú, insignificante ser, pero dotado de intelecto, eres quien manda aquí.

Pero no es el momento de la victoria definitiva. A menudo el dulde sabor del primer triunfo merma nuestra visión del conjunto y perdemos la noción de lo que perseguimos.

"¡¡Un momento, pero si antes me cobrábais 50, y ahora me ofrecéis lo mismo por 25, que seguro que todavía le sacáis margen, entonces es que me estábais desplumando vílmente, madiltos bellacos!!"


Si sois atrevidos y osados, y no os importa echarle cara, decidle esto mismo de aquí arriba (con buenas palabras, claro), y dadle otra vuelta de tuerca al bozal. Demostrad a la bestia que no os basta con que aprenda a sentarse con el primer latigazo; queréis que se tumbe, ladre, haga carantoñas y os de la patita. Queremos diversión.

viernes, 20 de marzo de 2009

¿Y tú... qué?


Lo que menos iba a pensar cuando inicié este blog es que me metería, mordiendo al cuello, en temas tan peliagudos y políticamente incorrectos como es el hablar de la iglesia católica y sus bondades. Pero lo cierto es que hay gente, o mejor dicho, ideologías, formas de pensar y héroes de los argumentos kafkianos... etc.. que ganan puntos todos los días para estar en todo lo alto de la picota anti-realidad.

Cabe decir que todo cuanto aquí voy a decir es igualmente aplicable a cualquier otra ideología que, con ánimo de ser proselitista, absolutista o impositiva, es llevada al más absurdo de los extremos. Por tanto, el fundamentalismo islámico tampoco se libraría del fuego que, palabra a palabra, leño a leño, os voy a alimentar. Y que arda el fuego, que arda largo y mucho, porque como bien reza aquella frase, la iglesa que más reluce es aquella que está ardiendo.

Pero no nos engañemos; la iglesia católica (en adelante, la iglesia sin más) no es un conjunto de locos medianamente organizados, cargados de rifles kalashnikov y pegotes de amonal. Eso ya sabemos que se resuelve, no con demasiado acierto, pero si de forma eficiente, a base de bombazos.

La iglesia es el modelo de negocio mejor ideado que jamás conoció la Tierra. En una entrada anterior decía que ese modelo perfecto de negocio era la guerra pero, ¿acaso alguien pudiera separar los conceptos de 'guerra' e 'iglesia' echando un vistazo a los libros de historia?.

Con una financiación que supera los 1000 millones de euros anuales sólo en nuestro pais, de los cuales 600 millones provienen directamente del cepillo y otras donaciones, a la iglesia no le falta de na, de na, de na, como dice la canción. Los ingresos procedentes de IRPF de los españoles, por los que ha peleado con saña y afortunadamente sin éxito, suponen el 30% de sus ganancias globales.

El patrimonio eclesiástico tampoco es cosa de risa; basta con saber que es propietaria del 80% de los legados artístico-históricos de nuestra tierra, que dispone de más de 100.000 propiedades inmobiliarias, y más de 100.000 hectáreas de tierras agrícolas, para más gloria de dios.

Increiblemente, todo este patrimonio estaba exento de IVA y otros impuestos en nuestro pais, pese a las advertencias de la UE. Afortunadamente, ese chollo también se les ha acabado hace poco.

Que a nadie le quepa duda de que la iglesia tiene recursos suficientes para afrontar campañas publicitarias como la que hoy estamos viendo en las calles, donde se pretende hacer creer al peatón que el lince ibérico tiene más oportunidades de sobrevivir que un embrión humano.

Por un lado, y teniendo constancia de los datos financieros que antes he comentado (muy por encima), esta campaña es una verdadera provocación contra la razón, ya que la comparación es totalmente subjetiva, desequilibrada, carente de baremos y ajena a la realidad. Agravio comparativo similar podría ser decir que negar el derecho al aborto, o criticar los beneficios de la investigación de las células madre, están por encima del derecho que la Tierra tiene a mantener su biodiversidad, donde residiría la verdadera grandeza de dios, si es que existe, y nuestra esperanza de sobrevivir.

Permitir tan sólo la sugerencia, por tanto, de que dicho fin tiene el objeto de proteger la vida humana, es una estúpida contradicción, pues el hombre no está por encima de la naturaleza, y la extinción de especies llevará irremediablemente a la extinción del hombre.

Por otro lado, manda huevos la empresa de publicidad contratada, que hace alarde de un gran espíritu de corrección al ignorar que el lince de la foto no es un lince ibérico, sino un lince boreal que tiene su entorno en el centro de Europa. Así, esta provocación contra la razón se convierte también en merecido objeto de mofa social, pero también es un reflejo muy fiel de cómo se puede ignorar in extremis la verdad y la realidad.

Otro ejemplo de esta ceguera crónica está en las últimas declaraciones de Ratzinger sobre el uso del preservativo en África, donde la población es la más castigada del mundo por el virus del SIDA. Por cosas como estas, ya nadie se para a pensar en si dios existe; al contrario, sólo nos preguntamos si con esta maldita crisis llegaremos a final de mes.


Por mantener esta postura de ceguera crónica, la gente ha dejado de ir a misa. El mensaje de Jesús de Nazaret está tan desvirtuado, tan olvidado, el mundo está tan alejado de él, que lo realmente sorprendente hubiera sido que en el cartel aparecieran Emilio Botín y un niño habriento y seropositivo de Etiopía. "¿Y yo?", rezaría.

Gracias a Jorge Gómez, compañero, amigo y profesional del diseño y la web, que ha plasmado en su cartel alternativo la idea que os quería plasmar. Todas las palabras e imágenes que siguen a ese cartel son sólo una repetición del mismo mensaje.


miércoles, 28 de enero de 2009

La trampa de FaceBook

El otro día, mi hermana se quedaba atónita cuando le decía que no, que no conocía ni usaba el dichoso FaceBook del que todos hablan ultimamente. Hasta mi padre, que tiene ya sus años y navega por la web con flotador, sabía lo que era. Así que como informático, uno descubre que no se puede ir por la vida sin saber lo que es FaceBook, tratándose ya de un asunto de dominio público.

En realidad, algo había escuchado, y también de Tuenti. "Otro MySpace", pensaba, otra página de perfiles donde la gente pone sus fotos, la de sus amigos, dos o tres horteradas y la frase lapidaria de esas que te hacen creer que ya eres el perfil más cojonudo de internet porque seguro que nadie la ha leido antes (sig). Pues nada, abramos FaceBook y a ver que pasa....

Nada más entrar, la página de bienvenida te muestra un mapa mundi sin fronteras donde iconos (que se suponen personas) forman redes relacionales entre ellos en distintas partes del mundo. Vale, piensas, no sólo montas tu perfil, sino además creas relaciones con tus amistades: otro MySpace.

Toca registrarse, cómo no, y a partir de ahí, se celebra una procesión de datos personales que vas introduciendo religiosamente hasta llegar al inevitable "Declaro haber leido 'bla-bla' y acepto las condiciones del servicio". Todo bien por el momento, aunque reconozco que me molesta profundamente tener que proporcionar toda esa información, acostumbrado que estoy a llenar formularios de este tipo con personajes variopintos de Barrio Sésamo. Sin embargo, esta vez no mentí y cumplimenté el formulario como ¿buen? internauta.

- ¡Enhorabuena, ya tiene su perfil de FaceBook!, ahora.... ¡¡más información!!. -

Esta página es tremendamente exigente con la información que requiere (de no obligada respuesta, todo sea dicho, pero recomendable según te cuentan): ¿Donde naciste?, ¿vives en el mismo sitio o te has mudado?, ¿tienes estudios?, ¿qué carrera y dónde?, ¿tienes pareja o te matas a pajas?, dame su nombre, ¿buscas amigos, amigas o problemas?... y así un largo etcétera.

La cosa es (y sigo sin explicarme cómo ni porqué) que facilité toda la información que encontraba vacía... y así conseguí montarme un perfil digno de todo el que cree ser un personaje de la vida (y quién no). Añadí una foto vacilona, de esas que repites 100 veces con la webcam hasta que por fin sale una en la que no pones cara de gilipollas. Bueno, en realidad, uno nunca está seguro de haber acertado con seguridad, pero no es el objeto de esta historia discurrir por esos derroteros.

- Y ahora... ¡¡busca a tus amigos!!. -

¡Qué coño!, cuando me había dado cuenta, esta página me conocía mejor que yo. Ya me estaba ofreciendo amigos "que quizás conozcas". Supongo que mi lugar de nacimiento, la escuela donde estudié y el año de promoción es suficiente para saber que probablemente, este, este, esta y este sean tus amigos de la infancia (dime con quien andas y te diré quién eres... pero aplicando la ingeniería inversa, vaya).

Pues menuda sorpresa cuando inspeccionas la lista de posibles amistades y aparecen personas que no ves hace más de 15 años. Para más cólmo, y como afirmé ser pareja de mi novia en el formulario, que también tiene su perfil en la susodicha, a la lista se sumó inmediatamente toda la tropa de amistades con las que ella se junta habitualmente.

Así que sólo haciendo algunos clicks, consigues que tu perfil se vea adornado con una infinidad de amistades que suman puntos para ser el más guay de todos. Desde luego, mi perfil nunca llegará a ser como el de Obama, que presume de tener (al día de escribir este post) más de 4.725.048 amigos. No sé como se lo montará este sujeto, pero desde luego debe ser una especie de máquina de hacer amigos...

Además, FaceBook te permite utilizar las llamadas "aplicaciones", que no son más que chorraditas que puedes enviar y compartir con tus amigos para hacer más divertido el día a día.

Ejemplos:

- Si tu amigo te cae bien, puedes enviarle una cerveza virtual.

- Si, por el contrario, te cae como una patada en los cojones, puedes tirarle una bola de nieve virtual. Posiblemente no le dará, pero le cabreará bastante.

- También puedes dedicarte al contrabando de "cogollitos" de cierta planta que no voy a nombrar... qué coño, marihuana. Cuanto más compartas, más cogollitos tienes. En tres días de perfil he acumulado más 34 cogollitos.

- Si te aburres, puedes jugar al "World War", donde sólo tienes que elegir al pringao del pais que peor te caiga y provocar bajas en sus tropas, pero no importa porque cuando este sujeto despierte comprará más tropas y sanseacabó, con lo que el juego nunca acaba y la guerra, por supuesto, tampoco.


Bien, a continuación extendamos la palma de nuestra mano, dirigiéndola hacia nuestra cara, y giremos el codo con violencia hasta abofetearnos lo suficiente como para proporcionar a nuestro adormilado intelecto algo de despabile. Es hora de que el usuario inquieto haga méritos. Ahora, comencemos.

FaceBook es una gran página de perfiles, contactos, y relaciones, incluso superior a otras que pretenden especializarse únicamente en relaciones de amistad, amor o sexo. Quizás MySpace proporciona mejores herramientas para hacer alarde de tus trabajos personales o profesionales, pero siempre puedes incluir un enlace en tu perfil hacia MySpace.

FaceBook es mucho más complejo que un simple blog, de hecho la interface resulta a veces algo incómoda por su complejidad, a la que cuesta acostumbrarse. Precisamente, esta complejidad en forma de mucho javascript inservible y redundante, generado automáticamente, mucho flash e interminables relaciones de BBDD con otros perfiles provoca que navegar por FaceBook a veces sea insoportablemente lento.

A este respecto, ayudará saber que desactivar cualquier antivirus (si no pretendemos hacer otra cosa más que navegar por facebook) y utilizar Firefox puede mejorar el rendimiento en un 50%, ya que:

- Evitamos el abyecto tráfico que el navegador de Microsoft acostumbra a mantener con servidores poco discretos...


- y además, los antivirus suelen volverse un estorbo cuando la computadora se ve obligada a interpretar, que no ejecutar, lenguajes como javascript.


Pero no nos engañemos: con estas recomendaciones sólo conseguiremos mejorar el rendimiento, pero no escapar de la trampa que, en realidad, suponen estos tipos de sitios para la privacidad del usuario. Y es que en este sentido FaceBook y sus aplicaciones apestan.

Es una obviedad y de dominio público que cualquier página que nos pida registro, y por tanto un curioso compendio de datos personales, acabará cediendo nuestra intimidad a otras entidades de, en numerosas ocasiones, dudosa legitimidad. Se dice, y no parece demasiado absurdo, que conocer la cuenta de correo y el estado civil de su usuario se cotiza aproximadamente en 5 dólares. Imaginemos por un momento los pigües beneficios que el tráfico de información de este tipo puede generar.

A mí, en realidad, me importaría bien poco que la gente traficase con mi cuenta de correo y estado civil, de no ser por las desagradables consecuencias que ello acaba trayendo: spam, megas y megas de spam que llega a tu cuenta de correo. Luego uno se pregunta cómo es posible que ciertos anuncios coincidan con tanta exactitud con sus preferencias personales, gustos y circunstancias.

Pero FaceBook va más allá en el descaro del tráfico de intimidades. Y es que debe ser un coñazo ir por ahí buscando gente dispuesta a comprar tus datos personales, cuando puedes generar un sistema por el que tus clientes adquieran auntomáticamente esa información de forma exponencial, por supuesto, previo pago de alguna módica cantidad.

Y aquí es donde el usuario inquieto señala con el dedo a las "aplicaciones" de FaceBook. Sí, las aplicaciones, esas que, antes de utilizarlas, te advierten que al incluirlas aceptas que puedan acceder a tu perfil y, por tanto, a toda la ristra de intimidades personales que ahí guardamos.

Es dudoso que tal compendio de chorraditas varias no sirva para nada más que para aburrir, cuando seguramente se trate de aplicaciones de terceros que, habida cuenta del negocio que supone FaceBook, se desarrollan expresamente para acceder a esta información, mientras tú te dedicas inocentemente a compartir cogollitos o tocar los huevos tirando bolitas de nieve.


Y en este caso, FaceBook no sólo delata tu lugar de residencia, edad, o tu pareja. También te involucra en una red de relaciones y amistades con la que, habilidósamente, se puede derivar mucha más información.

En resumen, le estamos facilitando a la mafia del spam y de la publicidad no consentida mucha más que nuestra intimidad. Les estamos regalando nuestra vida social, nuestras preferencias, nuestras inclinacones religiosas, nuestro status académico. FaceBook es una máquina ávida de información y, porqué no, de control en manos despiadadas.

Si El Mentalista simplemente piensa más rápido que tú para hacerte caer en su realidad ficticia, con FaceBook los borregos viajan directamente a la hoguera de las vanidades, peleando estúpidamente por tener el perfil más completo y cojonudo, en aras de hacer a la gente más indeseable más y más rica.

Esta es la trampa de FaceBook. Nadie da nada a cambio de nada. Nadie se molesta en que vuelvas a encontrarte con tu amigo de la infancia, si no puede obtener una buena tajada por ello. Incluso este blog, que se supone altruista en su afán por abrir mentes y ojos, no es más que la paja mental de un despreciable personaje que tan sólo pretende su pequeña gloria personal.

Por eso te recomiendo, querido bloguero, que desempolves tu antigua agenda y tires de números de teléfono olvidados, antes de ampliar tus búsquedas de amigos; que si lo que quieres es escribir en un muro para que todos lean tu mensaje, regreses al tradicional y artístico graffiti; que en vez de tirar bolas de nieve a tus amigos para tocarles los cojones, aprendas a meter tu miembro erecto en la boca de esos indeseables ávidos de beneficios y lo ajeno, ignorando la trampa que os tienden y convirtiendo tu perfil en una absoluta y descarada mentira. Porque tus amigos ya te conocen y no necesitan un perfil, y si lo que quieres son más amigos (o amigas), lo mejor que puedes hacer es salir a la calle y darte una vuelta, qué cojones.

viernes, 23 de enero de 2009

Palos de ciego

Pepito Grillo se levantó del escritorio de trabajo, se puso el abrigo y salió por la puerta con un reservado "hasta mañana" que apenas pudo oirse a 2 metros. Salía preocupado, con ganas de llegar a casa y encender el PC (otra vez).

La conversación todavía resonaba en su mente.


- Ya he cerrado el presupuesto, no puedo cambiar el precio en la cara del cliente!.

- Pero si te dije que no lo presentaras! Aún no tenía la valoración del software, y no tengo ni la mitad de los protocolos que necesito para siquiera saber si esto se puede controlar...

- Ya macho, pero el jefe se puso como se puso, que el cliente había llamado, que porqué cojones no se le había mandado ya el presupuesto... ya sabes.



Lo mismo de siempre. Tropecientos aparatos para controlar y una partida de programación que rozaba lo miserable. Pepito Grillo ya sabía que sus problemas habían comenzado, como otras veces, así que tenía la cabeza ocupada en averiguar cómo salir airoso de la situación.

Eran tiempos de crisis. Todavía recordaba las voces de sus compañeros ausentes tras despidos más que improcedentes, pero bondadosamente ejecutados. El horno no estaba para bollos, y Pepito Grillo estaba acostumbrado a sudar tinta con tal de no ganar puntos para la próxima lista.

Llegó a casa y se encerró en su cuarto, encendiendo el ordenador mientras revisaba planos y hojas técnicas que había traido de la oficina. Maria le había observado entrar en silencio y casi sin que él llegase a percibir su presencia, así que se acercó al cuarto a reclamar su debida pleitesía:

- Si llegas a decir hola lo mismo me asusto.

- Ehmm, hola, lo siento, me han enmarronado otra vez...

Pepito grillo hablaba, pero no dejaba de mirar el plano y una hoja alternativamente.

- ¿Otra vez lo mismo de siempre?

- .... lo mismo ....

- Pues bonito plan, osea que este fin de semana lo pasamos en
casa....

- .....

Pepito Grillo no había oído esa pregunta. Bueno, en realidad sí la había oído, pero odiaba reconocerse a sí mismo que prefería no tener que dar una respuesta.

- Te estoy preguntando a ti, no hay nadie más en casa... (mirando hacia todos los lados)

- ... ¿que?..

- Lo sabía.. voy a llamar a Raquel. Este finde querrá quedar....

María se fué por donde vino.

- Genial - pensó Pepito Grillo - otro mal rollo.


A nadie le gusta echar más horas de las que pone escrito en su contrato de trabajo. En realidad, todo el mundo echa horas de más, pero Pepito Grillo era especialista en hacer horas extras, trabajar a las 4 de la mañana a la intemperie en algún lugar perdido del mundo, y fumarse fines de semana y vacaciones a base de marrones profesionales.

Afortunadamente, nuestro amigo era una persona que agradecía su trabajo. Programar era su pasión, así que, pese a las inconveniencias que la coyuntura le iba a ocasionar personalmente, afrontó la situación con buena cara (la mejor que puede ponerse en esos momentos) y se puso manos a la obra.

Sabía que no tenía mucho tiempo de respuesta. Estaba a principios de semana; el viernes con toda seguridad los instaladores habrían dejado a punto los equipos, y él tendría que tener el programa listo para entonces. De lo contrario el jefe empezaría a hacer preguntas al aire, la situacion se volvería adversa, y a Pepito Grillo le caería una desagradable sesión de mobing de presión...


¿Cuando cojones vas a acabar con el programita?



El programita podia perfectamente tener 30.000 líneas de código, pero para una empresa que sólo entiende de meter un cable por un sitio y sacarlo de otro, esa no es una explicación justificada ante un retraso.

En realidad, Pepito Grillo ya estaba acostumbrado a ese tipo de gestos de desprecio hacia su trabajo. Habitualmente, la gente piensa en el informático como "ese tipo reservado que se pasa las 8 horas sentado frente al PC sin hacer nada productivo". Pepito Grillo era consciente de ello, y había desarrollado una gran capacidad para convertir las sandeces diarias escuchadas en el trabajo en una especie de ruido de fondo.

En su interior, salvava la insidiosa contrariedad exterior pensando que era natural que el mundo estuviera repartido entre personas inteligentes y absolutos imbéciles. No importaba si la incidencia informática con Internet que había reportado el jefe con extrema urgencia era tan solo que había escrito otra vez mal la dirección del Proxy, ni importaban tampoco los preciosos 5 minutos que había perdido en su resolución. Lo único que importaba es que ellos eran totalmente ineptos y no lo sabían, y Pepito Grillo se recreaba sabiéndose, de alguna manera, fuera del conjunto, regocijándose en imaginar que era algo así como el protagonista del libro "Escupiré sobre vuestras tumbas".




Seguramente, a muchos de los blogueros les sonará esta historia. Puede parecer excesivamente melodramática, pero lo cierto es que la informática sigue siendo una fuente de disgustos para el que la practica profesionalmente.

Si ya el que se dedica a arreglar los problemas infomáticos del amigo acaba hastiado de solucionar problemas, pero que nunca se sigan sus consejos, para el informático que desarrolla su trabajo en el entorno corporativo esto puede convertirse en una pesadilla.

En primer lugar, el compañero de trabajo no es tu amigo, ni siquiera tu conocido, por lo que las opciones de responder con un rotundo NO se reducen a cero. Si el compañero no puede insertar la imagen en el Word porque no sabe lo que es insertar, ni copiar ni pegar, la obligacion del informático será resolver esta incidencia de inmediato, para que el compañero pueda continuar con su importante trabajo.

Normalmente, el informático poco experimentado en bregar con estas situaciones, tratará de proporcionar al sujeto la caña, y no el pez, con iluso afán de creer que algún día todos sabrán manejar sus ordenadores con eficiencia y él podrá hacer su trabajo. Por el contrario, el informático curtido en soporte help-desk sabe que este procedimiento es totalmente inútil, por lo que se limita a resolver la incidencia copiando y pegando la imagen el mismo.

Para aumentar sus males, el informático no tiene más que atender con eficacia las incidencias, dar una rápida respuesta y una más rápida solución en el acto. A partir de ese momento el informático estará perdido, pues su buena fama hará que no sólo le llamen desde su delegación en Alcobendas del Pinto, sino también desde todas las demás, con nuevos problemas que resolver, esta vez a ciegas, y contando con la fabulosa capacidad descriptiva del que intenta explicarte el problema "tal y como lo ve".
Suena el telefono de la mesa de trabajo.

- ¿Si?

- ¿Pepito Grillo?, qué tal, soy Comercial de Turno, de la delegación de Pedrosa del Manzanares.

- Hola Comercial de Turno, dime...

- Verás, es que tengo un problema informático, y me han dicho que a lo mejor tú podías arreglarlo....

- Ehmmm, cuéntame, cuentame....

- Veras... le he mandado a un cliente un presupuesto con una hoja técnica en PDF, y el cliente me cuenta que le ha llegado el presupuesto, pero que la hoja no la puede abrir, que no le ha llegado bien!!.

- Ehmmm, concretemos: ¿que no le ha llegado, o que no puede abrirlo?.

- No se... que no puede. ¡No funciona!

- ¿¿Qué es lo que no funciona??

- No sé, el informático eres tú, ¿no?.

Pepito Grillo escretó algún pensamiento obsceno sobre cierto familar de Comercial de Turno, y maldijo el haber llevado la conversación al típico callejón sin salida.

- Ehmmm, veamos Comercial de Turno.... necesito algo más de información, ya sabes, no estoy ahí y no puedo ver exactamente qué ocurre, así que vamos a intentar ser un poco más ilustrativos, ¿te parece?.

- Claro, claro... tu pregúntame que yo te digo lo que veo. ¿Es un virus, a que si?.

- (Aquí el único virus eres tu, gilipollas) - bramó Pepito Grillo en sus adentros.

- Bueno, dime, ¿cómo le estás enviando los archivos al cliente, por mail, por FTP...?.

- ¿FT-qué?

- ¿Se lo mandas por correo electrónico, NO?.

- Ehmmm, sí, claro, ¡por el Outlook!, jeje

- Vale, el Outlook.... y dime, ¿cómo le adjuntas los ficheros?.

- Pues voy al dibujito del clip...

- ... el icono de adjuntar archivos...

- ¡Eso! - como si hubiera visto a la Virgen - ¡Adjuntar archivos!.

- Y después qué más...

- Pues elijo los archivos y le doy a aceptar....

- Vale, ¿y te sale algún error?

- ¿Error?, no, aparece ahora en archivos adjuntos.

- ¿Y cuando envías el mail tampoco sale error?

- No, se envía bien...

- No lo entiendo.... dices que el cliente sí recibe el presupuesto bien, pero no el PDF. Parece que lo haces todo correctamente, pero sin embargo uno sí llega, pero otro no.

- Eso es...

- ¿Has probado a abrir primero el PDF en tu ordenador?. A lo mejor el fichero está corrupto y por eso te falla.

- No, no, si ya lo he abierto, y se abre sin problemas.

- Osea, tu ves el contenido bien, y todo OK, ¿no?.

- Si, si... perfecto... pero cuando lo mando, no le llega.

- De acuerdo, hagamos una prueba Comercial de Turno. Envíame a mí el correo, tal y como se lo mandarías a tu cliente. Si vemos que todo me llega bien, tendrás que decirle que su servidor de correo quizás está bloqueando el fichero, por algún motivo, ¿sabes?.

- Claro, claro, el servidor de correo...

- Bien, hagamos eso, mándame el correo y ahora te llamo...

- De acuerdo Pepito, ahora te lo mando. Es un poco urgente ¿sabes?. Intenta no tardar mucho en arreglarlo, por favor...

- Bueno, veré qué puedo hacer... tú mándame el correo. Hasta luego.

(click)




Algunos minutos más tarde:

- ¿Sí?.

- ¿Comercial de Turno?, soy Pepito Grillo, el informático que...

- ¡Ah!, si ,si... dime... ¿has arreglado lo del correo ya?.

- Sí, bueno, en realidad creo que ya se qué es lo que pasa.... dime una cosa, Comercial de Turno... ¿puedes decirme cómo se llama el fichero que me mandas?.

- Sí... claro... se llama.... ¡"Fusionadora OptiSplice"!

- Vale... ¿pero ese es el nombre del archivo que mandas?.

- ¡Claro!...

- ... ¿de verdad?.

- ..... - (silencio sepulcral)

- ¿Comercial de Turno?

- Si... hmm, bueno, mando una copia que tengo en el escritorio de Windows. Pero es el mismo archivo, ¿no?.

- Me temo que no, dime.... ¿cómo se llama la copia que tienes en el escritorio?.

- Se llama.... "acceso directo a FusionadoraOptiSplice.PDF" - lo dijo con el tono de quien presenta un colchón de LoMónaco.

Pepito Grillo hace un esfuerzo por no despotricar otra blasfemia y efectúa 3 respiraciones profundas.

- Verás, el problema es que estás mandando un acceso directo, pero no el fichero. Debes enviar el fichero, y no el acceso directo.

- Entiendo, pero menudo coñazo tio, ahora he quedado como el culo con el cliente.... ¡Estas cosas podríais avisarlas antes!.

Estas situaciones de continua distracción dlejan al informático de sus verdaderas responsabilidades, tareas críticas que sabe son de gran importancia, como por ejemplo, limpiar la cola de 300.000 mails huérfanos antes de que vuelva a caer el servidor de correo. O realizar las copias de seguridad del servidor de datos, tarea que realizó en su tercer día de trabajo y jamás pudo volver a retomar.

De este modo, los problemas se multiplican. Un día no muy lejano, el jefe montará en cólera a las 8 y media de la mañana porque el correo le da un error, y el informático comprobará aterrorizado que el servidor de correo, tal y como temía, no ha soportado por más tiempo la oKupación de millones de línea de logs, correos perdidos y archivos temporales en desuso.

Para entonces nuestro informático habrá alcanzado el cenit terminal de su situación de stress, pues sabe que los peces gordos se preguntarán porqué demonios esta mañana no ha funcionado el correo, algún listillo hablará sobre sobrecarga por falta de mantenimiento, y se habrá armado la de Dios es Cristo.

Todo podría ser de otra manera, el informático podría ser escuchado en sus propuestas para implantar sistemas que mejoraran el rendimiento de la infraestructura y facilitaran el trabajo a todos. Pero no, si se decide implantar un CRM a nivel nacional, la última palabra la tiene el director e marketing. Al informático sólo le llaman dar los cursos de formación, y escuchar las quejas de sus compañeros.... "otro puto programa más que manejar".

Esta es la maltratada realidad del informático corriente, que cobra el mismo sueldo que una cajera del Carrefour y echa más horas que un esclavo somalí.

Por eso, querido bloguero si eres neófito en el mundo de las computadoras, el software y los sistemas operativos, cuidate de quejarte cuando el informático tarde más de 10 minutos en resolver tu problema con el correo que no quiere salir de la papelera de reciclaje.

Posiblemente todavía anda en ello, y no, no tiene la menor idea de lo que has hecho para que el mensaje se niege a colaborar, pero tarde o temprano lo averiguará. Y tú, por supuesto, no le daras las gracias.

No te extrañes a partir de ahora del caracter reservado de ese tipo: es posible que esté pensando en escupir sobre tu tumba...