En realidad, algo había escuchado, y también de Tuenti. "Otro MySpace", pensaba, otra página de perfiles donde la gente pone sus fotos, la de sus amigos, dos o tres horteradas y la frase lapidaria de esas que te hacen creer que ya eres el perfil más cojonudo de internet porque seguro que nadie la ha leido antes (sig). Pues nada, abramos FaceBook y a ver que pasa....
Nada más entrar, la página de bienvenida te muestra un mapa mundi sin fronteras donde iconos (que se suponen personas) forman redes relacionales entre ellos en distintas partes del mundo. Vale, piensas, no sólo montas tu perfil, sino además creas relaciones con tus amistades: otro MySpace.
Toca registrarse, cómo no, y a partir de ahí, se celebra una procesión de datos personales que vas introduciendo religiosamente hasta llegar al inevitable "Declaro haber leido 'bla-bla' y acepto las condiciones del servicio". Todo bien por el momento, aunque reconozco que me molesta profundamente tener que proporcionar toda esa información, acostumbrado que estoy a llenar formularios de este tipo con personajes variopintos de Barrio Sésamo. Sin embargo, esta vez no mentí y cumplimenté el formulario como ¿buen? internauta.
- ¡Enhorabuena, ya tiene su perfil de FaceBook!, ahora.... ¡¡más información!!. -
Esta página es tremendamente exigente con la información que requiere (de no obligada respuesta, todo sea dicho, pero recomendable según te cuentan): ¿Donde naciste?, ¿vives en el mismo sitio o te has mudado?, ¿tienes estudios?, ¿qué carrera y dónde?, ¿tienes pareja o te matas a pajas?, dame su nombre, ¿buscas amigos, amigas o problemas?... y así un largo etcétera.
La cosa es (y sigo sin explicarme cómo ni porqué) que facilité toda la información que encontraba vacía... y así conseguí montarme un perfil digno de todo el que cree ser un personaje de la vida (y quién no). Añadí una foto vacilona, de esas que repites 100 veces con la webcam hasta que por fin sale una en la que no pones cara de gilipollas. Bueno, en realidad, uno nunca está seguro de haber acertado con seguridad, pero no es el objeto de esta historia discurrir por esos derroteros.
- Y ahora... ¡¡busca a tus amigos!!. -
¡Qué coño!, cuando me había dado cuenta, esta página me conocía mejor que yo. Ya me estaba ofreciendo amigos "que quizás conozcas". Supongo que mi lugar de nacimiento, la escuela donde estudié y el año de promoción es suficiente para saber que probablemente, este, este, esta y este sean tus amigos de la infancia (dime con quien andas y te diré quién eres... pero aplicando la ingeniería inversa, vaya).
Pues menuda sorpresa cuando inspeccionas la lista de posibles amistades y aparecen personas que no ves hace más de 15 años. Para más cólmo, y como afirmé ser pareja de mi novia en el formulario, que también tiene su perfil en la susodicha, a la lista se sumó inmediatamente toda la tropa de amistades con las que ella se junta habitualmente.
Así que sólo haciendo algunos clicks, consigues que tu perfil se vea adornado con una infinidad de amistades que suman puntos para ser el más guay de todos. Desde luego, mi perfil nunca llegará a ser como el de Obama, que presume de tener (al día de escribir este post) más de 4.725.048 amigos. No sé como se lo montará este sujeto, pero desde luego debe ser una especie de máquina de hacer amigos...
Además, FaceBook te permite utilizar las llamadas "aplicaciones", que no son más que chorraditas que puedes enviar y compartir con tus amigos para hacer más divertido el día a día.
Ejemplos:
- Si tu amigo te cae bien, puedes enviarle una cerveza virtual.
- Si, por el contrario, te cae como una patada en los cojones, puedes tirarle una bola de nieve virtual. Posiblemente no le dará, pero le cabreará bastante.
- También puedes dedicarte al contrabando de "cogollitos" de cierta planta que no voy a nombrar... qué coño, marihuana. Cuanto más compartas, más cogollitos tienes. En tres días de perfil he acumulado más 34 cogollitos.
- Si te aburres, puedes jugar al "World War", donde sólo tienes que elegir al pringao del pais que peor te caiga y provocar bajas en sus tropas, pero no importa porque cuando este sujeto despierte comprará más tropas y sanseacabó, con lo que el juego nunca acaba y la guerra, por supuesto, tampoco.
Bien, a continuación extendamos la palma de nuestra mano, dirigiéndola hacia nuestra cara, y giremos el codo con violencia hasta abofetearnos lo suficiente como para proporcionar a nuestro adormilado intelecto algo de despabile. Es hora de que el usuario inquieto haga méritos. Ahora, comencemos.
FaceBook es una gran página de perfiles, contactos, y relaciones, incluso superior a otras que pretenden especializarse únicamente en relaciones de amistad, amor o sexo. Quizás MySpace proporciona mejores herramientas para hacer alarde de tus trabajos personales o profesionales, pero siempre puedes incluir un enlace en tu perfil hacia MySpace.
FaceBook es mucho más complejo que un simple blog, de hecho la interface resulta a veces algo incómoda por su complejidad, a la que cuesta acostumbrarse. Precisamente, esta complejidad en forma de mucho javascript inservible y redundante, generado automáticamente, mucho flash e interminables relaciones de BBDD con otros perfiles provoca que navegar por FaceBook a veces sea insoportablemente lento.
A este respecto, ayudará saber que desactivar cualquier antivirus (si no pretendemos hacer otra cosa más que navegar por facebook) y utilizar Firefox puede mejorar el rendimiento en un 50%, ya que:
- Evitamos el abyecto tráfico que el navegador de Microsoft acostumbra a mantener con servidores poco discretos...
- y además, los antivirus suelen volverse un estorbo cuando la computadora se ve obligada a interpretar, que no ejecutar, lenguajes como javascript.
Pero no nos engañemos: con estas recomendaciones sólo conseguiremos mejorar el rendimiento, pero no escapar de la trampa que, en realidad, suponen estos tipos de sitios para la privacidad del usuario. Y es que en este sentido FaceBook y sus aplicaciones apestan.
Es una obviedad y de dominio público que cualquier página que nos pida registro, y por tanto un curioso compendio de datos personales, acabará cediendo nuestra intimidad a otras entidades de, en numerosas ocasiones, dudosa legitimidad. Se dice, y no parece demasiado absurdo, que conocer la cuenta de correo y el estado civil de su usuario se cotiza aproximadamente en 5 dólares. Imaginemos por un momento los pigües beneficios que el tráfico de información de este tipo puede generar.
A mí, en realidad, me importaría bien poco que la gente traficase con mi cuenta de correo y estado civil, de no ser por las desagradables consecuencias que ello acaba trayendo: spam, megas y megas de spam que llega a tu cuenta de correo. Luego uno se pregunta cómo es posible que ciertos anuncios coincidan con tanta exactitud con sus preferencias personales, gustos y circunstancias.
Pero FaceBook va más allá en el descaro del tráfico de intimidades. Y es que debe ser un coñazo ir por ahí buscando gente dispuesta a comprar tus datos personales, cuando puedes generar un sistema por el que tus clientes adquieran auntomáticamente esa información de forma exponencial, por supuesto, previo pago de alguna módica cantidad.
Y aquí es donde el usuario inquieto señala con el dedo a las "aplicaciones" de FaceBook. Sí, las aplicaciones, esas que, antes de utilizarlas, te advierten que al incluirlas aceptas que puedan acceder a tu perfil y, por tanto, a toda la ristra de intimidades personales que ahí guardamos.
Es dudoso que tal compendio de chorraditas varias no sirva para nada más que para aburrir, cuando seguramente se trate de aplicaciones de terceros que, habida cuenta del negocio que supone FaceBook, se desarrollan expresamente para acceder a esta información, mientras tú te dedicas inocentemente a compartir cogollitos o tocar los huevos tirando bolitas de nieve.
Y en este caso, FaceBook no sólo delata tu lugar de residencia, edad, o tu pareja. También te involucra en una red de relaciones y amistades con la que, habilidósamente, se puede derivar mucha más información.
En resumen, le estamos facilitando a la mafia del spam y de la publicidad no consentida mucha más que nuestra intimidad. Les estamos regalando nuestra vida social, nuestras preferencias, nuestras inclinacones religiosas, nuestro status académico. FaceBook es una máquina ávida de información y, porqué no, de control en manos despiadadas.
Si El Mentalista simplemente piensa más rápido que tú para hacerte caer en su realidad ficticia, con FaceBook los borregos viajan directamente a la hoguera de las vanidades, peleando estúpidamente por tener el perfil más completo y cojonudo, en aras de hacer a la gente más indeseable más y más rica.
Esta es la trampa de FaceBook. Nadie da nada a cambio de nada. Nadie se molesta en que vuelvas a encontrarte con tu amigo de la infancia, si no puede obtener una buena tajada por ello. Incluso este blog, que se supone altruista en su afán por abrir mentes y ojos, no es más que la paja mental de un despreciable personaje que tan sólo pretende su pequeña gloria personal.
Por eso te recomiendo, querido bloguero, que desempolves tu antigua agenda y tires de números de teléfono olvidados, antes de ampliar tus búsquedas de amigos; que si lo que quieres es escribir en un muro para que todos lean tu mensaje, regreses al tradicional y artístico graffiti; que en vez de tirar bolas de nieve a tus amigos para tocarles los cojones, aprendas a meter tu miembro erecto en la boca de esos indeseables ávidos de beneficios y lo ajeno, ignorando la trampa que os tienden y convirtiendo tu perfil en una absoluta y descarada mentira. Porque tus amigos ya te conocen y no necesitan un perfil, y si lo que quieres son más amigos (o amigas), lo mejor que puedes hacer es salir a la calle y darte una vuelta, qué cojones.