miércoles, 28 de enero de 2009

La trampa de FaceBook

El otro día, mi hermana se quedaba atónita cuando le decía que no, que no conocía ni usaba el dichoso FaceBook del que todos hablan ultimamente. Hasta mi padre, que tiene ya sus años y navega por la web con flotador, sabía lo que era. Así que como informático, uno descubre que no se puede ir por la vida sin saber lo que es FaceBook, tratándose ya de un asunto de dominio público.

En realidad, algo había escuchado, y también de Tuenti. "Otro MySpace", pensaba, otra página de perfiles donde la gente pone sus fotos, la de sus amigos, dos o tres horteradas y la frase lapidaria de esas que te hacen creer que ya eres el perfil más cojonudo de internet porque seguro que nadie la ha leido antes (sig). Pues nada, abramos FaceBook y a ver que pasa....

Nada más entrar, la página de bienvenida te muestra un mapa mundi sin fronteras donde iconos (que se suponen personas) forman redes relacionales entre ellos en distintas partes del mundo. Vale, piensas, no sólo montas tu perfil, sino además creas relaciones con tus amistades: otro MySpace.

Toca registrarse, cómo no, y a partir de ahí, se celebra una procesión de datos personales que vas introduciendo religiosamente hasta llegar al inevitable "Declaro haber leido 'bla-bla' y acepto las condiciones del servicio". Todo bien por el momento, aunque reconozco que me molesta profundamente tener que proporcionar toda esa información, acostumbrado que estoy a llenar formularios de este tipo con personajes variopintos de Barrio Sésamo. Sin embargo, esta vez no mentí y cumplimenté el formulario como ¿buen? internauta.

- ¡Enhorabuena, ya tiene su perfil de FaceBook!, ahora.... ¡¡más información!!. -

Esta página es tremendamente exigente con la información que requiere (de no obligada respuesta, todo sea dicho, pero recomendable según te cuentan): ¿Donde naciste?, ¿vives en el mismo sitio o te has mudado?, ¿tienes estudios?, ¿qué carrera y dónde?, ¿tienes pareja o te matas a pajas?, dame su nombre, ¿buscas amigos, amigas o problemas?... y así un largo etcétera.

La cosa es (y sigo sin explicarme cómo ni porqué) que facilité toda la información que encontraba vacía... y así conseguí montarme un perfil digno de todo el que cree ser un personaje de la vida (y quién no). Añadí una foto vacilona, de esas que repites 100 veces con la webcam hasta que por fin sale una en la que no pones cara de gilipollas. Bueno, en realidad, uno nunca está seguro de haber acertado con seguridad, pero no es el objeto de esta historia discurrir por esos derroteros.

- Y ahora... ¡¡busca a tus amigos!!. -

¡Qué coño!, cuando me había dado cuenta, esta página me conocía mejor que yo. Ya me estaba ofreciendo amigos "que quizás conozcas". Supongo que mi lugar de nacimiento, la escuela donde estudié y el año de promoción es suficiente para saber que probablemente, este, este, esta y este sean tus amigos de la infancia (dime con quien andas y te diré quién eres... pero aplicando la ingeniería inversa, vaya).

Pues menuda sorpresa cuando inspeccionas la lista de posibles amistades y aparecen personas que no ves hace más de 15 años. Para más cólmo, y como afirmé ser pareja de mi novia en el formulario, que también tiene su perfil en la susodicha, a la lista se sumó inmediatamente toda la tropa de amistades con las que ella se junta habitualmente.

Así que sólo haciendo algunos clicks, consigues que tu perfil se vea adornado con una infinidad de amistades que suman puntos para ser el más guay de todos. Desde luego, mi perfil nunca llegará a ser como el de Obama, que presume de tener (al día de escribir este post) más de 4.725.048 amigos. No sé como se lo montará este sujeto, pero desde luego debe ser una especie de máquina de hacer amigos...

Además, FaceBook te permite utilizar las llamadas "aplicaciones", que no son más que chorraditas que puedes enviar y compartir con tus amigos para hacer más divertido el día a día.

Ejemplos:

- Si tu amigo te cae bien, puedes enviarle una cerveza virtual.

- Si, por el contrario, te cae como una patada en los cojones, puedes tirarle una bola de nieve virtual. Posiblemente no le dará, pero le cabreará bastante.

- También puedes dedicarte al contrabando de "cogollitos" de cierta planta que no voy a nombrar... qué coño, marihuana. Cuanto más compartas, más cogollitos tienes. En tres días de perfil he acumulado más 34 cogollitos.

- Si te aburres, puedes jugar al "World War", donde sólo tienes que elegir al pringao del pais que peor te caiga y provocar bajas en sus tropas, pero no importa porque cuando este sujeto despierte comprará más tropas y sanseacabó, con lo que el juego nunca acaba y la guerra, por supuesto, tampoco.


Bien, a continuación extendamos la palma de nuestra mano, dirigiéndola hacia nuestra cara, y giremos el codo con violencia hasta abofetearnos lo suficiente como para proporcionar a nuestro adormilado intelecto algo de despabile. Es hora de que el usuario inquieto haga méritos. Ahora, comencemos.

FaceBook es una gran página de perfiles, contactos, y relaciones, incluso superior a otras que pretenden especializarse únicamente en relaciones de amistad, amor o sexo. Quizás MySpace proporciona mejores herramientas para hacer alarde de tus trabajos personales o profesionales, pero siempre puedes incluir un enlace en tu perfil hacia MySpace.

FaceBook es mucho más complejo que un simple blog, de hecho la interface resulta a veces algo incómoda por su complejidad, a la que cuesta acostumbrarse. Precisamente, esta complejidad en forma de mucho javascript inservible y redundante, generado automáticamente, mucho flash e interminables relaciones de BBDD con otros perfiles provoca que navegar por FaceBook a veces sea insoportablemente lento.

A este respecto, ayudará saber que desactivar cualquier antivirus (si no pretendemos hacer otra cosa más que navegar por facebook) y utilizar Firefox puede mejorar el rendimiento en un 50%, ya que:

- Evitamos el abyecto tráfico que el navegador de Microsoft acostumbra a mantener con servidores poco discretos...


- y además, los antivirus suelen volverse un estorbo cuando la computadora se ve obligada a interpretar, que no ejecutar, lenguajes como javascript.


Pero no nos engañemos: con estas recomendaciones sólo conseguiremos mejorar el rendimiento, pero no escapar de la trampa que, en realidad, suponen estos tipos de sitios para la privacidad del usuario. Y es que en este sentido FaceBook y sus aplicaciones apestan.

Es una obviedad y de dominio público que cualquier página que nos pida registro, y por tanto un curioso compendio de datos personales, acabará cediendo nuestra intimidad a otras entidades de, en numerosas ocasiones, dudosa legitimidad. Se dice, y no parece demasiado absurdo, que conocer la cuenta de correo y el estado civil de su usuario se cotiza aproximadamente en 5 dólares. Imaginemos por un momento los pigües beneficios que el tráfico de información de este tipo puede generar.

A mí, en realidad, me importaría bien poco que la gente traficase con mi cuenta de correo y estado civil, de no ser por las desagradables consecuencias que ello acaba trayendo: spam, megas y megas de spam que llega a tu cuenta de correo. Luego uno se pregunta cómo es posible que ciertos anuncios coincidan con tanta exactitud con sus preferencias personales, gustos y circunstancias.

Pero FaceBook va más allá en el descaro del tráfico de intimidades. Y es que debe ser un coñazo ir por ahí buscando gente dispuesta a comprar tus datos personales, cuando puedes generar un sistema por el que tus clientes adquieran auntomáticamente esa información de forma exponencial, por supuesto, previo pago de alguna módica cantidad.

Y aquí es donde el usuario inquieto señala con el dedo a las "aplicaciones" de FaceBook. Sí, las aplicaciones, esas que, antes de utilizarlas, te advierten que al incluirlas aceptas que puedan acceder a tu perfil y, por tanto, a toda la ristra de intimidades personales que ahí guardamos.

Es dudoso que tal compendio de chorraditas varias no sirva para nada más que para aburrir, cuando seguramente se trate de aplicaciones de terceros que, habida cuenta del negocio que supone FaceBook, se desarrollan expresamente para acceder a esta información, mientras tú te dedicas inocentemente a compartir cogollitos o tocar los huevos tirando bolitas de nieve.


Y en este caso, FaceBook no sólo delata tu lugar de residencia, edad, o tu pareja. También te involucra en una red de relaciones y amistades con la que, habilidósamente, se puede derivar mucha más información.

En resumen, le estamos facilitando a la mafia del spam y de la publicidad no consentida mucha más que nuestra intimidad. Les estamos regalando nuestra vida social, nuestras preferencias, nuestras inclinacones religiosas, nuestro status académico. FaceBook es una máquina ávida de información y, porqué no, de control en manos despiadadas.

Si El Mentalista simplemente piensa más rápido que tú para hacerte caer en su realidad ficticia, con FaceBook los borregos viajan directamente a la hoguera de las vanidades, peleando estúpidamente por tener el perfil más completo y cojonudo, en aras de hacer a la gente más indeseable más y más rica.

Esta es la trampa de FaceBook. Nadie da nada a cambio de nada. Nadie se molesta en que vuelvas a encontrarte con tu amigo de la infancia, si no puede obtener una buena tajada por ello. Incluso este blog, que se supone altruista en su afán por abrir mentes y ojos, no es más que la paja mental de un despreciable personaje que tan sólo pretende su pequeña gloria personal.

Por eso te recomiendo, querido bloguero, que desempolves tu antigua agenda y tires de números de teléfono olvidados, antes de ampliar tus búsquedas de amigos; que si lo que quieres es escribir en un muro para que todos lean tu mensaje, regreses al tradicional y artístico graffiti; que en vez de tirar bolas de nieve a tus amigos para tocarles los cojones, aprendas a meter tu miembro erecto en la boca de esos indeseables ávidos de beneficios y lo ajeno, ignorando la trampa que os tienden y convirtiendo tu perfil en una absoluta y descarada mentira. Porque tus amigos ya te conocen y no necesitan un perfil, y si lo que quieres son más amigos (o amigas), lo mejor que puedes hacer es salir a la calle y darte una vuelta, qué cojones.

viernes, 23 de enero de 2009

Palos de ciego

Pepito Grillo se levantó del escritorio de trabajo, se puso el abrigo y salió por la puerta con un reservado "hasta mañana" que apenas pudo oirse a 2 metros. Salía preocupado, con ganas de llegar a casa y encender el PC (otra vez).

La conversación todavía resonaba en su mente.


- Ya he cerrado el presupuesto, no puedo cambiar el precio en la cara del cliente!.

- Pero si te dije que no lo presentaras! Aún no tenía la valoración del software, y no tengo ni la mitad de los protocolos que necesito para siquiera saber si esto se puede controlar...

- Ya macho, pero el jefe se puso como se puso, que el cliente había llamado, que porqué cojones no se le había mandado ya el presupuesto... ya sabes.



Lo mismo de siempre. Tropecientos aparatos para controlar y una partida de programación que rozaba lo miserable. Pepito Grillo ya sabía que sus problemas habían comenzado, como otras veces, así que tenía la cabeza ocupada en averiguar cómo salir airoso de la situación.

Eran tiempos de crisis. Todavía recordaba las voces de sus compañeros ausentes tras despidos más que improcedentes, pero bondadosamente ejecutados. El horno no estaba para bollos, y Pepito Grillo estaba acostumbrado a sudar tinta con tal de no ganar puntos para la próxima lista.

Llegó a casa y se encerró en su cuarto, encendiendo el ordenador mientras revisaba planos y hojas técnicas que había traido de la oficina. Maria le había observado entrar en silencio y casi sin que él llegase a percibir su presencia, así que se acercó al cuarto a reclamar su debida pleitesía:

- Si llegas a decir hola lo mismo me asusto.

- Ehmm, hola, lo siento, me han enmarronado otra vez...

Pepito grillo hablaba, pero no dejaba de mirar el plano y una hoja alternativamente.

- ¿Otra vez lo mismo de siempre?

- .... lo mismo ....

- Pues bonito plan, osea que este fin de semana lo pasamos en
casa....

- .....

Pepito Grillo no había oído esa pregunta. Bueno, en realidad sí la había oído, pero odiaba reconocerse a sí mismo que prefería no tener que dar una respuesta.

- Te estoy preguntando a ti, no hay nadie más en casa... (mirando hacia todos los lados)

- ... ¿que?..

- Lo sabía.. voy a llamar a Raquel. Este finde querrá quedar....

María se fué por donde vino.

- Genial - pensó Pepito Grillo - otro mal rollo.


A nadie le gusta echar más horas de las que pone escrito en su contrato de trabajo. En realidad, todo el mundo echa horas de más, pero Pepito Grillo era especialista en hacer horas extras, trabajar a las 4 de la mañana a la intemperie en algún lugar perdido del mundo, y fumarse fines de semana y vacaciones a base de marrones profesionales.

Afortunadamente, nuestro amigo era una persona que agradecía su trabajo. Programar era su pasión, así que, pese a las inconveniencias que la coyuntura le iba a ocasionar personalmente, afrontó la situación con buena cara (la mejor que puede ponerse en esos momentos) y se puso manos a la obra.

Sabía que no tenía mucho tiempo de respuesta. Estaba a principios de semana; el viernes con toda seguridad los instaladores habrían dejado a punto los equipos, y él tendría que tener el programa listo para entonces. De lo contrario el jefe empezaría a hacer preguntas al aire, la situacion se volvería adversa, y a Pepito Grillo le caería una desagradable sesión de mobing de presión...


¿Cuando cojones vas a acabar con el programita?



El programita podia perfectamente tener 30.000 líneas de código, pero para una empresa que sólo entiende de meter un cable por un sitio y sacarlo de otro, esa no es una explicación justificada ante un retraso.

En realidad, Pepito Grillo ya estaba acostumbrado a ese tipo de gestos de desprecio hacia su trabajo. Habitualmente, la gente piensa en el informático como "ese tipo reservado que se pasa las 8 horas sentado frente al PC sin hacer nada productivo". Pepito Grillo era consciente de ello, y había desarrollado una gran capacidad para convertir las sandeces diarias escuchadas en el trabajo en una especie de ruido de fondo.

En su interior, salvava la insidiosa contrariedad exterior pensando que era natural que el mundo estuviera repartido entre personas inteligentes y absolutos imbéciles. No importaba si la incidencia informática con Internet que había reportado el jefe con extrema urgencia era tan solo que había escrito otra vez mal la dirección del Proxy, ni importaban tampoco los preciosos 5 minutos que había perdido en su resolución. Lo único que importaba es que ellos eran totalmente ineptos y no lo sabían, y Pepito Grillo se recreaba sabiéndose, de alguna manera, fuera del conjunto, regocijándose en imaginar que era algo así como el protagonista del libro "Escupiré sobre vuestras tumbas".




Seguramente, a muchos de los blogueros les sonará esta historia. Puede parecer excesivamente melodramática, pero lo cierto es que la informática sigue siendo una fuente de disgustos para el que la practica profesionalmente.

Si ya el que se dedica a arreglar los problemas infomáticos del amigo acaba hastiado de solucionar problemas, pero que nunca se sigan sus consejos, para el informático que desarrolla su trabajo en el entorno corporativo esto puede convertirse en una pesadilla.

En primer lugar, el compañero de trabajo no es tu amigo, ni siquiera tu conocido, por lo que las opciones de responder con un rotundo NO se reducen a cero. Si el compañero no puede insertar la imagen en el Word porque no sabe lo que es insertar, ni copiar ni pegar, la obligacion del informático será resolver esta incidencia de inmediato, para que el compañero pueda continuar con su importante trabajo.

Normalmente, el informático poco experimentado en bregar con estas situaciones, tratará de proporcionar al sujeto la caña, y no el pez, con iluso afán de creer que algún día todos sabrán manejar sus ordenadores con eficiencia y él podrá hacer su trabajo. Por el contrario, el informático curtido en soporte help-desk sabe que este procedimiento es totalmente inútil, por lo que se limita a resolver la incidencia copiando y pegando la imagen el mismo.

Para aumentar sus males, el informático no tiene más que atender con eficacia las incidencias, dar una rápida respuesta y una más rápida solución en el acto. A partir de ese momento el informático estará perdido, pues su buena fama hará que no sólo le llamen desde su delegación en Alcobendas del Pinto, sino también desde todas las demás, con nuevos problemas que resolver, esta vez a ciegas, y contando con la fabulosa capacidad descriptiva del que intenta explicarte el problema "tal y como lo ve".
Suena el telefono de la mesa de trabajo.

- ¿Si?

- ¿Pepito Grillo?, qué tal, soy Comercial de Turno, de la delegación de Pedrosa del Manzanares.

- Hola Comercial de Turno, dime...

- Verás, es que tengo un problema informático, y me han dicho que a lo mejor tú podías arreglarlo....

- Ehmmm, cuéntame, cuentame....

- Veras... le he mandado a un cliente un presupuesto con una hoja técnica en PDF, y el cliente me cuenta que le ha llegado el presupuesto, pero que la hoja no la puede abrir, que no le ha llegado bien!!.

- Ehmmm, concretemos: ¿que no le ha llegado, o que no puede abrirlo?.

- No se... que no puede. ¡No funciona!

- ¿¿Qué es lo que no funciona??

- No sé, el informático eres tú, ¿no?.

Pepito Grillo escretó algún pensamiento obsceno sobre cierto familar de Comercial de Turno, y maldijo el haber llevado la conversación al típico callejón sin salida.

- Ehmmm, veamos Comercial de Turno.... necesito algo más de información, ya sabes, no estoy ahí y no puedo ver exactamente qué ocurre, así que vamos a intentar ser un poco más ilustrativos, ¿te parece?.

- Claro, claro... tu pregúntame que yo te digo lo que veo. ¿Es un virus, a que si?.

- (Aquí el único virus eres tu, gilipollas) - bramó Pepito Grillo en sus adentros.

- Bueno, dime, ¿cómo le estás enviando los archivos al cliente, por mail, por FTP...?.

- ¿FT-qué?

- ¿Se lo mandas por correo electrónico, NO?.

- Ehmmm, sí, claro, ¡por el Outlook!, jeje

- Vale, el Outlook.... y dime, ¿cómo le adjuntas los ficheros?.

- Pues voy al dibujito del clip...

- ... el icono de adjuntar archivos...

- ¡Eso! - como si hubiera visto a la Virgen - ¡Adjuntar archivos!.

- Y después qué más...

- Pues elijo los archivos y le doy a aceptar....

- Vale, ¿y te sale algún error?

- ¿Error?, no, aparece ahora en archivos adjuntos.

- ¿Y cuando envías el mail tampoco sale error?

- No, se envía bien...

- No lo entiendo.... dices que el cliente sí recibe el presupuesto bien, pero no el PDF. Parece que lo haces todo correctamente, pero sin embargo uno sí llega, pero otro no.

- Eso es...

- ¿Has probado a abrir primero el PDF en tu ordenador?. A lo mejor el fichero está corrupto y por eso te falla.

- No, no, si ya lo he abierto, y se abre sin problemas.

- Osea, tu ves el contenido bien, y todo OK, ¿no?.

- Si, si... perfecto... pero cuando lo mando, no le llega.

- De acuerdo, hagamos una prueba Comercial de Turno. Envíame a mí el correo, tal y como se lo mandarías a tu cliente. Si vemos que todo me llega bien, tendrás que decirle que su servidor de correo quizás está bloqueando el fichero, por algún motivo, ¿sabes?.

- Claro, claro, el servidor de correo...

- Bien, hagamos eso, mándame el correo y ahora te llamo...

- De acuerdo Pepito, ahora te lo mando. Es un poco urgente ¿sabes?. Intenta no tardar mucho en arreglarlo, por favor...

- Bueno, veré qué puedo hacer... tú mándame el correo. Hasta luego.

(click)




Algunos minutos más tarde:

- ¿Sí?.

- ¿Comercial de Turno?, soy Pepito Grillo, el informático que...

- ¡Ah!, si ,si... dime... ¿has arreglado lo del correo ya?.

- Sí, bueno, en realidad creo que ya se qué es lo que pasa.... dime una cosa, Comercial de Turno... ¿puedes decirme cómo se llama el fichero que me mandas?.

- Sí... claro... se llama.... ¡"Fusionadora OptiSplice"!

- Vale... ¿pero ese es el nombre del archivo que mandas?.

- ¡Claro!...

- ... ¿de verdad?.

- ..... - (silencio sepulcral)

- ¿Comercial de Turno?

- Si... hmm, bueno, mando una copia que tengo en el escritorio de Windows. Pero es el mismo archivo, ¿no?.

- Me temo que no, dime.... ¿cómo se llama la copia que tienes en el escritorio?.

- Se llama.... "acceso directo a FusionadoraOptiSplice.PDF" - lo dijo con el tono de quien presenta un colchón de LoMónaco.

Pepito Grillo hace un esfuerzo por no despotricar otra blasfemia y efectúa 3 respiraciones profundas.

- Verás, el problema es que estás mandando un acceso directo, pero no el fichero. Debes enviar el fichero, y no el acceso directo.

- Entiendo, pero menudo coñazo tio, ahora he quedado como el culo con el cliente.... ¡Estas cosas podríais avisarlas antes!.

Estas situaciones de continua distracción dlejan al informático de sus verdaderas responsabilidades, tareas críticas que sabe son de gran importancia, como por ejemplo, limpiar la cola de 300.000 mails huérfanos antes de que vuelva a caer el servidor de correo. O realizar las copias de seguridad del servidor de datos, tarea que realizó en su tercer día de trabajo y jamás pudo volver a retomar.

De este modo, los problemas se multiplican. Un día no muy lejano, el jefe montará en cólera a las 8 y media de la mañana porque el correo le da un error, y el informático comprobará aterrorizado que el servidor de correo, tal y como temía, no ha soportado por más tiempo la oKupación de millones de línea de logs, correos perdidos y archivos temporales en desuso.

Para entonces nuestro informático habrá alcanzado el cenit terminal de su situación de stress, pues sabe que los peces gordos se preguntarán porqué demonios esta mañana no ha funcionado el correo, algún listillo hablará sobre sobrecarga por falta de mantenimiento, y se habrá armado la de Dios es Cristo.

Todo podría ser de otra manera, el informático podría ser escuchado en sus propuestas para implantar sistemas que mejoraran el rendimiento de la infraestructura y facilitaran el trabajo a todos. Pero no, si se decide implantar un CRM a nivel nacional, la última palabra la tiene el director e marketing. Al informático sólo le llaman dar los cursos de formación, y escuchar las quejas de sus compañeros.... "otro puto programa más que manejar".

Esta es la maltratada realidad del informático corriente, que cobra el mismo sueldo que una cajera del Carrefour y echa más horas que un esclavo somalí.

Por eso, querido bloguero si eres neófito en el mundo de las computadoras, el software y los sistemas operativos, cuidate de quejarte cuando el informático tarde más de 10 minutos en resolver tu problema con el correo que no quiere salir de la papelera de reciclaje.

Posiblemente todavía anda en ello, y no, no tiene la menor idea de lo que has hecho para que el mensaje se niege a colaborar, pero tarde o temprano lo averiguará. Y tú, por supuesto, no le daras las gracias.

No te extrañes a partir de ahora del caracter reservado de ese tipo: es posible que esté pensando en escupir sobre tu tumba...