La conversación todavía resonaba en su mente.
- Ya he cerrado el presupuesto, no puedo cambiar el precio en la cara del cliente!.
- Pero si te dije que no lo presentaras! Aún no tenía la valoración del software, y no tengo ni la mitad de los protocolos que necesito para siquiera saber si esto se puede controlar...
- Ya macho, pero el jefe se puso como se puso, que el cliente había llamado, que porqué cojones no se le había mandado ya el presupuesto... ya sabes.
Lo mismo de siempre. Tropecientos aparatos para controlar y una partida de programación que rozaba lo miserable. Pepito Grillo ya sabía que sus problemas habían comenzado, como otras veces, así que tenía la cabeza ocupada en averiguar cómo salir airoso de la situación.
Eran tiempos de crisis. Todavía recordaba las voces de sus compañeros ausentes tras despidos más que improcedentes, pero bondadosamente ejecutados. El horno no estaba para bollos, y Pepito Grillo estaba acostumbrado a sudar tinta con tal de no ganar puntos para la próxima lista.
Llegó a casa y se encerró en su cuarto, encendiendo el ordenador mientras revisaba planos y hojas técnicas que había traido de la oficina. Maria le había observado entrar en silencio y casi sin que él llegase a percibir su presencia, así que se acercó al cuarto a reclamar su debida pleitesía:
- Si llegas a decir hola lo mismo me asusto.
- Ehmm, hola, lo siento, me han enmarronado otra vez...
Pepito grillo hablaba, pero no dejaba de mirar el plano y una hoja alternativamente.
- ¿Otra vez lo mismo de siempre?
- .... lo mismo ....
- Pues bonito plan, osea que este fin de semana lo pasamos en
casa....
- .....
Pepito Grillo no había oído esa pregunta. Bueno, en realidad sí la había oído, pero odiaba reconocerse a sí mismo que prefería no tener que dar una respuesta.
- Te estoy preguntando a ti, no hay nadie más en casa... (mirando hacia todos los lados)
- ... ¿que?..
- Lo sabía.. voy a llamar a Raquel. Este finde querrá quedar....
María se fué por donde vino.
- Genial - pensó Pepito Grillo - otro mal rollo.
A nadie le gusta echar más horas de las que pone escrito en su contrato de trabajo. En realidad, todo el mundo echa horas de más, pero Pepito Grillo era especialista en hacer horas extras, trabajar a las 4 de la mañana a la intemperie en algún lugar perdido del mundo, y fumarse fines de semana y vacaciones a base de marrones profesionales.
Afortunadamente, nuestro amigo era una persona que agradecía su trabajo. Programar era su pasión, así que, pese a las inconveniencias que la coyuntura le iba a ocasionar personalmente, afrontó la situación con buena cara (la mejor que puede ponerse en esos momentos) y se puso manos a la obra.
Sabía que no tenía mucho tiempo de respuesta. Estaba a principios de semana; el viernes con toda seguridad los instaladores habrían dejado a punto los equipos, y él tendría que tener el programa listo para entonces. De lo contrario el jefe empezaría a hacer preguntas al aire, la situacion se volvería adversa, y a Pepito Grillo le caería una desagradable sesión de mobing de presión...
¿Cuando cojones vas a acabar con el programita?
El programita podia perfectamente tener 30.000 líneas de código, pero para una empresa que sólo entiende de meter un cable por un sitio y sacarlo de otro, esa no es una explicación justificada ante un retraso.
En realidad, Pepito Grillo ya estaba acostumbrado a ese tipo de gestos de desprecio hacia su trabajo. Habitualmente, la gente piensa en el informático como "ese tipo reservado que se pasa las 8 horas sentado frente al PC sin hacer nada productivo". Pepito Grillo era consciente de ello, y había desarrollado una gran capacidad para convertir las sandeces diarias escuchadas en el trabajo en una especie de ruido de fondo.
En su interior, salvava la insidiosa contrariedad exterior pensando que era natural que el mundo estuviera repartido entre personas inteligentes y absolutos imbéciles. No importaba si la incidencia informática con Internet que había reportado el jefe con extrema urgencia era tan solo que había escrito otra vez mal la dirección del Proxy, ni importaban tampoco los preciosos 5 minutos que había perdido en su resolución. Lo único que importaba es que ellos eran totalmente ineptos y no lo sabían, y Pepito Grillo se recreaba sabiéndose, de alguna manera, fuera del conjunto, regocijándose en imaginar que era algo así como el protagonista del libro "Escupiré sobre vuestras tumbas".
Seguramente, a muchos de los blogueros les sonará esta historia. Puede parecer excesivamente melodramática, pero lo cierto es que la informática sigue siendo una fuente de disgustos para el que la practica profesionalmente.
Si ya el que se dedica a arreglar los problemas infomáticos del amigo acaba hastiado de solucionar problemas, pero que nunca se sigan sus consejos, para el informático que desarrolla su trabajo en el entorno corporativo esto puede convertirse en una pesadilla.
En primer lugar, el compañero de trabajo no es tu amigo, ni siquiera tu conocido, por lo que las opciones de responder con un rotundo NO se reducen a cero. Si el compañero no puede insertar la imagen en el Word porque no sabe lo que es insertar, ni copiar ni pegar, la obligacion del informático será resolver esta incidencia de inmediato, para que el compañero pueda continuar con su importante trabajo.
Normalmente, el informático poco experimentado en bregar con estas situaciones, tratará de proporcionar al sujeto la caña, y no el pez, con iluso afán de creer que algún día todos sabrán manejar sus ordenadores con eficiencia y él podrá hacer su trabajo. Por el contrario, el informático curtido en soporte help-desk sabe que este procedimiento es totalmente inútil, por lo que se limita a resolver la incidencia copiando y pegando la imagen el mismo.
Para aumentar sus males, el informático no tiene más que atender con eficacia las incidencias, dar una rápida respuesta y una más rápida solución en el acto. A partir de ese momento el informático estará perdido, pues su buena fama hará que no sólo le llamen desde su delegación en Alcobendas del Pinto, sino también desde todas las demás, con nuevos problemas que resolver, esta vez a ciegas, y contando con la fabulosa capacidad descriptiva del que intenta explicarte el problema "tal y como lo ve".
Suena el telefono de la mesa de trabajo.
- ¿Si?
- ¿Pepito Grillo?, qué tal, soy Comercial de Turno, de la delegación de Pedrosa del Manzanares.
- Hola Comercial de Turno, dime...
- Verás, es que tengo un problema informático, y me han dicho que a lo mejor tú podías arreglarlo....
- Ehmmm, cuéntame, cuentame....
- Veras... le he mandado a un cliente un presupuesto con una hoja técnica en PDF, y el cliente me cuenta que le ha llegado el presupuesto, pero que la hoja no la puede abrir, que no le ha llegado bien!!.
- Ehmmm, concretemos: ¿que no le ha llegado, o que no puede abrirlo?.
- No se... que no puede. ¡No funciona!
- ¿¿Qué es lo que no funciona??
- No sé, el informático eres tú, ¿no?.
Pepito Grillo escretó algún pensamiento obsceno sobre cierto familar de Comercial de Turno, y maldijo el haber llevado la conversación al típico callejón sin salida.
- Ehmmm, veamos Comercial de Turno.... necesito algo más de información, ya sabes, no estoy ahí y no puedo ver exactamente qué ocurre, así que vamos a intentar ser un poco más ilustrativos, ¿te parece?.
- Claro, claro... tu pregúntame que yo te digo lo que veo. ¿Es un virus, a que si?.
- (Aquí el único virus eres tu, gilipollas) - bramó Pepito Grillo en sus adentros.
- Bueno, dime, ¿cómo le estás enviando los archivos al cliente, por mail, por FTP...?.
- ¿FT-qué?
- ¿Se lo mandas por correo electrónico, NO?.
- Ehmmm, sí, claro, ¡por el Outlook!, jeje
- Vale, el Outlook.... y dime, ¿cómo le adjuntas los ficheros?.
- Pues voy al dibujito del clip...
- ... el icono de adjuntar archivos...
- ¡Eso! - como si hubiera visto a la Virgen - ¡Adjuntar archivos!.
- Y después qué más...
- Pues elijo los archivos y le doy a aceptar....
- Vale, ¿y te sale algún error?
- ¿Error?, no, aparece ahora en archivos adjuntos.
- ¿Y cuando envías el mail tampoco sale error?
- No, se envía bien...
- No lo entiendo.... dices que el cliente sí recibe el presupuesto bien, pero no el PDF. Parece que lo haces todo correctamente, pero sin embargo uno sí llega, pero otro no.
- Eso es...
- ¿Has probado a abrir primero el PDF en tu ordenador?. A lo mejor el fichero está corrupto y por eso te falla.
- No, no, si ya lo he abierto, y se abre sin problemas.
- Osea, tu ves el contenido bien, y todo OK, ¿no?.
- Si, si... perfecto... pero cuando lo mando, no le llega.
- De acuerdo, hagamos una prueba Comercial de Turno. Envíame a mí el correo, tal y como se lo mandarías a tu cliente. Si vemos que todo me llega bien, tendrás que decirle que su servidor de correo quizás está bloqueando el fichero, por algún motivo, ¿sabes?.
- Claro, claro, el servidor de correo...
- Bien, hagamos eso, mándame el correo y ahora te llamo...
- De acuerdo Pepito, ahora te lo mando. Es un poco urgente ¿sabes?. Intenta no tardar mucho en arreglarlo, por favor...
- Bueno, veré qué puedo hacer... tú mándame el correo. Hasta luego.
(click)
Algunos minutos más tarde:
- ¿Sí?.
- ¿Comercial de Turno?, soy Pepito Grillo, el informático que...
- ¡Ah!, si ,si... dime... ¿has arreglado lo del correo ya?.
- Sí, bueno, en realidad creo que ya se qué es lo que pasa.... dime una cosa, Comercial de Turno... ¿puedes decirme cómo se llama el fichero que me mandas?.
- Sí... claro... se llama.... ¡"Fusionadora OptiSplice"!
- Vale... ¿pero ese es el nombre del archivo que mandas?.
- ¡Claro!...
- ... ¿de verdad?.
- ..... - (silencio sepulcral)
- ¿Comercial de Turno?
- Si... hmm, bueno, mando una copia que tengo en el escritorio de Windows. Pero es el mismo archivo, ¿no?.
- Me temo que no, dime.... ¿cómo se llama la copia que tienes en el escritorio?.
- Se llama.... "acceso directo a FusionadoraOptiSplice.PDF" - lo dijo con el tono de quien presenta un colchón de LoMónaco.
Pepito Grillo hace un esfuerzo por no despotricar otra blasfemia y efectúa 3 respiraciones profundas.
- Verás, el problema es que estás mandando un acceso directo, pero no el fichero. Debes enviar el fichero, y no el acceso directo.
- Entiendo, pero menudo coñazo tio, ahora he quedado como el culo con el cliente.... ¡Estas cosas podríais avisarlas antes!.
Estas situaciones de continua distracción dlejan al informático de sus verdaderas responsabilidades, tareas críticas que sabe son de gran importancia, como por ejemplo, limpiar la cola de 300.000 mails huérfanos antes de que vuelva a caer el servidor de correo. O realizar las copias de seguridad del servidor de datos, tarea que realizó en su tercer día de trabajo y jamás pudo volver a retomar.
De este modo, los problemas se multiplican. Un día no muy lejano, el jefe montará en cólera a las 8 y media de la mañana porque el correo le da un error, y el informático comprobará aterrorizado que el servidor de correo, tal y como temía, no ha soportado por más tiempo la oKupación de millones de línea de logs, correos perdidos y archivos temporales en desuso.
Para entonces nuestro informático habrá alcanzado el cenit terminal de su situación de stress, pues sabe que los peces gordos se preguntarán porqué demonios esta mañana no ha funcionado el correo, algún listillo hablará sobre sobrecarga por falta de mantenimiento, y se habrá armado la de Dios es Cristo.
Todo podría ser de otra manera, el informático podría ser escuchado en sus propuestas para implantar sistemas que mejoraran el rendimiento de la infraestructura y facilitaran el trabajo a todos. Pero no, si se decide implantar un CRM a nivel nacional, la última palabra la tiene el director e marketing. Al informático sólo le llaman dar los cursos de formación, y escuchar las quejas de sus compañeros.... "otro puto programa más que manejar".
Esta es la maltratada realidad del informático corriente, que cobra el mismo sueldo que una cajera del Carrefour y echa más horas que un esclavo somalí.
Por eso, querido bloguero si eres neófito en el mundo de las computadoras, el software y los sistemas operativos, cuidate de quejarte cuando el informático tarde más de 10 minutos en resolver tu problema con el correo que no quiere salir de la papelera de reciclaje.
Posiblemente todavía anda en ello, y no, no tiene la menor idea de lo que has hecho para que el mensaje se niege a colaborar, pero tarde o temprano lo averiguará. Y tú, por supuesto, no le daras las gracias.
No te extrañes a partir de ahora del caracter reservado de ese tipo: es posible que esté pensando en escupir sobre tu tumba...
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