Lo que menos iba a pensar cuando inicié este blog es que me metería, mordiendo al cuello, en temas tan peliagudos y políticamente incorrectos como es el hablar de la iglesia católica y sus bondades. Pero lo cierto es que hay gente, o mejor dicho, ideologías, formas de pensar y héroes de los argumentos kafkianos... etc.. que ganan puntos todos los días para estar en todo lo alto de la picota anti-realidad.
Cabe decir que todo cuanto aquí voy a decir es igualmente aplicable a cualquier otra ideología que, con ánimo de ser proselitista, absolutista o impositiva, es llevada al más absurdo de los extremos. Por tanto, el fundamentalismo islámico tampoco se libraría del fuego que, palabra a palabra, leño a leño, os voy a alimentar. Y que arda el fuego, que arda largo y mucho, porque como bien reza aquella frase, la iglesa que más reluce es aquella que está ardiendo.
Pero no nos engañemos; la iglesia católica (en adelante, la iglesia sin más) no es un conjunto de locos medianamente organizados, cargados de rifles kalashnikov y pegotes de amonal. Eso ya sabemos que se resuelve, no con demasiado acierto, pero si de forma eficiente, a base de bombazos.
La iglesia es el modelo de negocio mejor ideado que jamás conoció la Tierra. En una entrada anterior decía que ese modelo perfecto de negocio era la guerra pero, ¿acaso alguien pudiera separar los conceptos de 'guerra' e 'iglesia' echando un vistazo a los libros de historia?.
Con una financiación que supera los 1000 millones de euros anuales sólo en nuestro pais, de los cuales 600 millones provienen directamente del cepillo y otras donaciones, a la iglesia no le falta de na, de na, de na, como dice la canción. Los ingresos procedentes de IRPF de los españoles, por los que ha peleado con saña y afortunadamente sin éxito, suponen el 30% de sus ganancias globales.
El patrimonio eclesiástico tampoco es cosa de risa; basta con saber que es propietaria del 80% de los legados artístico-históricos de nuestra tierra, que dispone de más de 100.000 propiedades inmobiliarias, y más de 100.000 hectáreas de tierras agrícolas, para más gloria de dios.
Increiblemente, todo este patrimonio estaba exento de IVA y otros impuestos en nuestro pais, pese a las advertencias de la UE. Afortunadamente, ese chollo también se les ha acabado hace poco.
Que a nadie le quepa duda de que la iglesia tiene recursos suficientes para afrontar campañas publicitarias como la que hoy estamos viendo en las calles, donde se pretende hacer creer al peatón que el lince ibérico tiene más oportunidades de sobrevivir que un embrión humano.
Por un lado, y teniendo constancia de los datos financieros que antes he comentado (muy por encima), esta campaña es una verdadera provocación contra la razón, ya que la comparación es totalmente subjetiva, desequilibrada, carente de baremos y ajena a la realidad. Agravio comparativo similar podría ser decir que negar el derecho al aborto, o criticar los beneficios de la investigación de las células madre, están por encima del derecho que la Tierra tiene a mantener su biodiversidad, donde residiría la verdadera grandeza de dios, si es que existe, y nuestra esperanza de sobrevivir.
Permitir tan sólo la sugerencia, por tanto, de que dicho fin tiene el objeto de proteger la vida humana, es una estúpida contradicción, pues el hombre no está por encima de la naturaleza, y la extinción de especies llevará irremediablemente a la extinción del hombre.
Por otro lado, manda huevos la empresa de publicidad contratada, que hace alarde de un gran espíritu de corrección al ignorar que el lince de la foto no es un lince ibérico, sino un lince boreal que tiene su entorno en el centro de Europa. Así, esta provocación contra la razón se convierte también en merecido objeto de mofa social, pero también es un reflejo muy fiel de cómo se puede ignorar in extremis la verdad y la realidad.
Otro ejemplo de esta ceguera crónica está en las últimas declaraciones de Ratzinger sobre el uso del preservativo en África, donde la población es la más castigada del mundo por el virus del SIDA. Por cosas como estas, ya nadie se para a pensar en si dios existe; al contrario, sólo nos preguntamos si con esta maldita crisis llegaremos a final de mes.
Cabe decir que todo cuanto aquí voy a decir es igualmente aplicable a cualquier otra ideología que, con ánimo de ser proselitista, absolutista o impositiva, es llevada al más absurdo de los extremos. Por tanto, el fundamentalismo islámico tampoco se libraría del fuego que, palabra a palabra, leño a leño, os voy a alimentar. Y que arda el fuego, que arda largo y mucho, porque como bien reza aquella frase, la iglesa que más reluce es aquella que está ardiendo.
Pero no nos engañemos; la iglesia católica (en adelante, la iglesia sin más) no es un conjunto de locos medianamente organizados, cargados de rifles kalashnikov y pegotes de amonal. Eso ya sabemos que se resuelve, no con demasiado acierto, pero si de forma eficiente, a base de bombazos.
La iglesia es el modelo de negocio mejor ideado que jamás conoció la Tierra. En una entrada anterior decía que ese modelo perfecto de negocio era la guerra pero, ¿acaso alguien pudiera separar los conceptos de 'guerra' e 'iglesia' echando un vistazo a los libros de historia?.
Con una financiación que supera los 1000 millones de euros anuales sólo en nuestro pais, de los cuales 600 millones provienen directamente del cepillo y otras donaciones, a la iglesia no le falta de na, de na, de na, como dice la canción. Los ingresos procedentes de IRPF de los españoles, por los que ha peleado con saña y afortunadamente sin éxito, suponen el 30% de sus ganancias globales.El patrimonio eclesiástico tampoco es cosa de risa; basta con saber que es propietaria del 80% de los legados artístico-históricos de nuestra tierra, que dispone de más de 100.000 propiedades inmobiliarias, y más de 100.000 hectáreas de tierras agrícolas, para más gloria de dios.
Increiblemente, todo este patrimonio estaba exento de IVA y otros impuestos en nuestro pais, pese a las advertencias de la UE. Afortunadamente, ese chollo también se les ha acabado hace poco.
Que a nadie le quepa duda de que la iglesia tiene recursos suficientes para afrontar campañas publicitarias como la que hoy estamos viendo en las calles, donde se pretende hacer creer al peatón que el lince ibérico tiene más oportunidades de sobrevivir que un embrión humano.
Por un lado, y teniendo constancia de los datos financieros que antes he comentado (muy por encima), esta campaña es una verdadera provocación contra la razón, ya que la comparación es totalmente subjetiva, desequilibrada, carente de baremos y ajena a la realidad. Agravio comparativo similar podría ser decir que negar el derecho al aborto, o criticar los beneficios de la investigación de las células madre, están por encima del derecho que la Tierra tiene a mantener su biodiversidad, donde residiría la verdadera grandeza de dios, si es que existe, y nuestra esperanza de sobrevivir.
Permitir tan sólo la sugerencia, por tanto, de que dicho fin tiene el objeto de proteger la vida humana, es una estúpida contradicción, pues el hombre no está por encima de la naturaleza, y la extinción de especies llevará irremediablemente a la extinción del hombre.
Por otro lado, manda huevos la empresa de publicidad contratada, que hace alarde de un gran espíritu de corrección al ignorar que el lince de la foto no es un lince ibérico, sino un lince boreal que tiene su entorno en el centro de Europa. Así, esta provocación contra la razón se convierte también en merecido objeto de mofa social, pero también es un reflejo muy fiel de cómo se puede ignorar in extremis la verdad y la realidad.
Otro ejemplo de esta ceguera crónica está en las últimas declaraciones de Ratzinger sobre el uso del preservativo en África, donde la población es la más castigada del mundo por el virus del SIDA. Por cosas como estas, ya nadie se para a pensar en si dios existe; al contrario, sólo nos preguntamos si con esta maldita crisis llegaremos a final de mes.
Por mantener esta postura de ceguera crónica, la gente ha dejado de ir a misa. El mensaje de Jesús de Nazaret está tan desvirtuado, tan olvidado, el mundo está tan alejado de él, que lo realmente sorprendente hubiera sido que en el cartel aparecieran Emilio Botín y un niño habriento y seropositivo de Etiopía. "¿Y yo?", rezaría.
Gracias a Jorge Gómez, compañero, amigo y profesional del diseño y la web, que ha plasmado en su cartel alternativo la idea que os quería plasmar. Todas las palabras e imágenes que siguen a ese cartel son sólo una repetición del mismo mensaje.