domingo, 26 de abril de 2009

ISP fighting

Todo el mundo habla mal de los bancos. Esas entidades ruínes y deleznables que nos atrapan a golpe de publicidad, tipos de interés, TAEs que duran 4 meses (¿qué mierda de TAE es ese?) y otros tipos de engaños. Estaremos de acuerdo en que la mejor manera de tratar con estos colectivos, amigos del parasitismo y del beneficio sobre lo ajeno, es con la ley en una mano y con un palo bien grande (metafórico) en la otra.



Pero hay otro colectivo al que hay que saber tratar aún con mayor dureza. Hablo de los ISP, Internet Service Providers, o dicho de otra forma, las compañías de Internet y telefonía. Con estos ya no cabe la ley o el palo de roble, si hace falta hay que ir a matar... dicho por supuesto también de forma metafórica. Pero metafóricamente también nos están pisando la cabeza a diario con sus mentiras y estafas, y por eso hoy, queridos ciudadanitos de a pie, voy a enseñaros cómo se debe tratar con estas sabandijas de mala madre.



No exagero, las compañías de Internet en nuestro país han aprendido muy bien a seguir tratándonos como lo que somos, auténticos gilipollas que se resignan y hunden ante el primer NO de ventanilla. Gracias a nuestra actitud, tenemos lo que merecemos, pues si ellos siguen haciendo de las suyas es ni más ni menos porque no somos como los franceses, por ejemplo, que al mínimo descontento montan barricadas y queman automóviles (esta vez no es una metafóra).


Por eso querido lector, aquí te ofrezco algunos consejos para bregar con tu ISP y estar a la altura de sus tretas. Seguramente muchas de las cosas que aquí leas te parecerán obvias, pero siempre resulta recomendable recordarlas una a una antes de empezar una conversación de combate con tu ISP.



NORMA 1: Darse de alta, que no te la cuelen.


Nadie duda de que la publicidad está para no creérsela. Pero determinadas ofertas hacen que a los más lerdos se les nuble la visión; ciertamente, es tentador llamar al teléfono de la pantalla cuando te aseguran 20Mb por 14€. Pero cuidado, justo en el rincón más escondido de la pantalla, puede observarse un largo párrafo más abajo, escrito con la letra que le mola al oftalmólogo; es la LETRA PEQUEÑA. No entiendo muy bien porqué lo he escrito en mayúsculas, pero me ha salido del alma. Quizás es porque el instinto nos dice siempre que es la más significativa.


Las compañías conocen el secreto del vudú, e insuflan vida a la letra pequeña, lo convierten en un ente que se comporta como esquivo y fugaz. A veces, para dificultar aún más su lectura le dotan de movimiento, como cuando pasa el tren; un visto y no visto. Otros adquieren la habilidad del camuflaje: se comportarán como una visión fantasmagórica, apareciendo y desapareciendo como en los videos falsos de youtube. ¿Ves?, nos tratan como gilipollas.


La Ley 34/1988, de 11 de noviembre de 1988, General de Publicidad nos ampara contra los viles intentos de engaño al que constantemente intentan someternos. Se considera "publicidad engañosa" como la publicidad que de cualquier entidad, incluida su presentación, induce o puede inducir a errores a sus destinatarios, pudiendo afectar a su comportamiento económico, o perjudicar o ser capaz de un competidor. Es asimismo engañosa la publicidad que silencie datos fundamentales de los bienes, actividades o servicios cuando dicha omisión induzca error de los destinatarios.

Atendiendo a esta definición la publicidad será engañosa:

- cuando induzca a error al destinatario como consecuencia de la presentación del mensaje
- cuando induzca a error al destinatario como consecuencia de la información que transmite el mensaje publicitario
- cuando induzca a error al destinatario como consecuencia de la omisión de información en el mensaje publicitario.

Por tanto, la publicidad está obligada a ser cierta y no inducir a error, es contractual, debe estar bien presentada (en el sentido que sea legible/comprensible/accesible) y no debe omitir lo importante.

Teniendo en cuenta estos factores, la pregunta del millón cuando llamamos para darnos de alta no es "¿cuánto voy a pagar?", sino "¿qué es lo que no me habéis contado?. Desgraciadamente, y pese a la anteriormente citada ley, las compañías proveedoras de internet continúan ofertando servicios fabulosos sin contar todos los detalles, y si los cuentan es utilizando medios que son una clara violación de una o más de las premisas anteriores (en el caso de los párrafos ilegibles anteriormente mencionados, atenta contra el principio de presentación).


Por tanto, es fundamental que en el momento de la llamada repasemos punto por punto con nuestro interlocutor las condiciones de la oferta, e insistamos en consultar si existen condiciones especiales, compromisos de permanencia y/o cuotas extraordinarias, condiciones y procedimiento para darse de baja, teléfono de asistencia al cliente, etc. Asímismo no está de más preguntar si van a retenernos alguna cantidad en concepto de garantía (algunas operadoras tienen esta fea costumbre), y en tal caso cómo y bajo qué condiciones se procedería a su devolución en el momento de la extinción del contrato.

Tomad nota de todas estas respuestas, y exigid que se os proporcione una copia de las condiciones del contrato, condiciones a las que siempre deberíais tener acceso sin necesidad de contratar el servicio. Comparad el contrato con vuestras notas, y aseguráos de que os están informando correctamente.


Si somos osados, y de paso nos gusta el cachondeo, podemos advertirle a la operadora de que vamos a grabar la conversación. Incluso, si lo que queremos es sólo pasar un buen rato, interrumpimos la contratación unos minutos para ir a hacernos un café, y le decimos que se mantenga a la espera, que no cuelgue, por favor.




NORMA 2: Protege tu red.


Quedarse sin internet en mitad de lo mejor de la película porno no tiene perdón, y más aún si el motivo es no haber protegido convenientemente nuestra red doméstica.


Si disponemos de un sólo ordenador conectado a internet, es fundamental tener un antivirus y a ser posible un firewall (incluso cuando se dispone de un router). En caso de varios ordenadores la misma norma se aplica y con más rigidez, en tanto que un ordenador infectado compromete la seguridad de toda la red; es habitual que se comparta información a través de la red, además de las posibles ejecuciones remotas o movimientos de ficheros por medio de pendrives, forma de difusión de virus y troyanos muy en boga últimamente.


En cuanto al router, excepto frikis o técnicos, poca gente se atreve a meterse en estos trapos, pero googleando un poco uno puede y debe configurarlo con algo de sentido común para fijar una política de seguridad un poco más restrictiva que la que trae el dispositivo por defecto. Y NO, no llaméis al amigo de siempre a que venga a configuraros el router y a abriros los puertos para el emule; dejadlo tranquilo de una vez y aprended, que es fácil: google -> abrir puertos emule -> BUSCAR. ¿Has visto?.


Esto nos ayudará a evitar que procesos malware infecten nuestros ordenadores, ya que en numerosos casos éstos pueden obstaculizar nuestra conexión, y en tales situaciones la responsabilidad es totalmente nuestra. Tú eres el responsable desde el router para adentro, pero tu operador es responsable desde el router hasta la central.


¿Y el router?, depende. Si estás pagando una cuota en concepto de alquiler del router, entonces el dispositivo pertenece a la compañía, y en caso de avería serán ellos quienes deban repararlo o sustituirlo. Si por el contrario el router es tuyo, o bien lo has pagado en propiedad con la primera cuota, tú eres responsable de tu router. Sin embargo, no olvidemos que la Ley de Garantías de Bienes de Consumo del 2003 nos ampara para reclamar la avería durante los 2 primeros años. Podemos reclamar su reparación al fabricante del router, o bien al que nos lo suministre (en su caso, la operadora). Así que en términos generales, el router formaría parte de las obligaciones del operador durante los 2 primeros años de servicio. Además estás en derecho a reclamar a la compañía una deducción en la factura proporcional al periodo sin servicio, si mientras reparan o sustituyen tu router no te proporcionan uno temporalmente.



NORMA 3: Exige que el servicio se cumpla


¿Qué hacer cuando nos encontramos que no tenemos conexión a Internet?.


Antes de llamar compulsivamente al operador, conviene realizar unas pruebas previas para asegurarnos de que todo está en orden. La deducción por eliminación funciona muy bien para acotar problemas técnicos:


- ¿No tenemos conexión a Internet porque Internet Explorer no funciona?. ¿Hemos probado con otro navegador como Firefox?. ¿Funciona otro servicio como el correo o el chat?.


- Nuestro equipo no conecta a Internet, pero ¿qué hay del resto de equipos?. ¿Puede alguno de ellos?.


- ¿Se trata de una conexión WIFI?, ¿hemos probado si funciona conectando con un cable de red el equipo al router?. Más importante... ¿Hemos cambiado/comprobado la configuración de IP o DNS?, ¿son correctas?.....y mucho más importante aún, ¿TENDREMOS ALGÚN VIRUS?


- La primera pregunta que nos harán en la compañía será: ¿ha reiniciado el router?. No queramos poner cara de tonto y hagámoslo antes de llamar. La reconexión debería tardar unos 2 ó 3 minutos máximo.


- Si con todas estas pruebas seguimos sin un resultado positivo, es posible que la línea de internet esté inoperativa, ¿pero a qué nivel?. Si tenemos también contratado el teléfono conviene descolgarlo y comprobar que tenemos tono de llamada. En caso negativo, es posible que haya un corte de línea y tu operador ya lo sepa. Si los llamas te confirmarán la avería.



Si tenemos tono de llamada entonces algo ocurre en la central o en tu router, si es que sabemos con seguridad que el problema no es local. Es el momento de llamar y reportar la incidencia, tomando buena nota de la fecha y hora en la que hemos comprobado que no tenemos conexión.


La llamada va a depender de si tenemos contratado un servicio de mantenimiento o no. En caso afirmativo, un técnico de tu operador debería presentarse para comprobar el origen de la avería, servicio que debería estar incluído en la factura gracias a dicha cuota de mantenimiento.


En caso de que no tengamos contratado el mantenimiento, el operador puede ofrecernos enviar un técnico para localizar la avería, si es que no puede confirmar el problema desde la central. En este caso debemos estar muy seguros de que no tenemos un problema de nuestra responsabilidad, pues en caso de que se demuestre que así sea, el operador nos podrá facturar la visita con todas las de la ley.


Si el operador confirma la avería, no importa lo que nos diga acerca de lo pronto que se va a solucionar. Solicitaremos inmediatamente formular una reclamación en la que constarán la fecha y hora de la incidencia, solicitando la deducción del importe correspondiente al periodo sin servicio. Los operadores suelen aceptar las reclamaciones de este tipo bien formuladas, pues es su obligación, y reembolsarnos la cantidad proporcional, de lo contrario saben que podéis formular la queja en la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones (SET): mal rollo para ellos.


Es importante que tras formular la reclamación os proporcionen un número identificador de reclamación/incidencia y una fecha de plazo para su resolución. El número de identificación os servirá para volver a llamar en caso de que se os estén columpiando. Si pasado el plazo de resolución no obtenéis resupuesta, o bien ésta no os resulta satisfactoria, no dudéis en consultar en la SET.



NORMA 4: Ellos sólo son unos interesados; sé interesado tú también.


Ojo por ojo, y todo el mundo acabará ciego, dijo el pacifista. Pero en situación de combate estas palabras pronto se olvidan. Y no nos confundamos, estamos bregando con nuestro ISP; es una situación de combate. Ellos no quieren que los identifiquemos como el enemigo, por eso, nos ponen la mejor de sus sonrisas en la tele, y la voz más cachonda al teléfono.

Pero detrás de todas esas caras y voces amables, que imploran por suministrarnos sus bondades, sólo hay un afán de amasar pasta a toda costa, aún cuando eso suponga desplumarte y estafarte. Por tanto, espabila: ellos son el enemigo.

Hagamos caso al maestro Tzu, y maniobremos con rapidez para obtener la ventaja. ¿Y cómo decía nuestro maestro que se obtenía la ventaja?.... vamos, un esfuerzo hombre... pues con el conocimiento del terreno y del enemigo.

Conocer el terreno significa saber dónde están los puntos fuertes y los lugares en los que seríamos presa fácil. Conocer el terreno, en términos de ISP fighting es, básicamente, mantenerse bien informado sobre ofertas, características y condiciones de distintos ofertantes. Ello ayuda a comparar y decidir dónde podemos atrincherarnos sin sobresaltos.

Conocer al enemigo significa saber anticiparse a sus planes y conocer sus verdaderas intenciones. Sus intenciones ya las sabemos todos, nos quieren desplumar como a pollos. Pero también debemos conocer sus miedos. Si sabemos lo que el enemigo teme, podremos dirigir el destino final de la batalla. Y lo que el ISP teme, más que a nada, no es a que le metamos una pedazo de querella (eso, de sobra, es guerra de desgaste que ya se conoce muy bien), sino a que simplemente los ignoremos y nos vayamos a la competencia, dejándoles con una sonrisa igualita a la que ellos nos ponían en la tele.

Es increible, nos tratan como si fuéramos borregos del rebaño, pero si hacemos el amago de irnos les falta tiempo para hacernos un buen descuento, o regalarnos algo. No nos engañemos, aunque nos vean como borregos, la sarten la tenemos cogida del mango, nosotros.

Y aquí la pereza es tu mayor obstáculo, pero lo sabes. Sabes muy bien que si un dia decides que estás hasta los cojones, y rellenas un formulario de portabilidad para la competencia, se bajarán los pantalones sin perder esa sonrisa, y ofrecerán su culo en forma de descuento o regalo. Es el momento de la victoria moral, pues has mostrado a la bestia que tú, insignificante ser, pero dotado de intelecto, eres quien manda aquí.

Pero no es el momento de la victoria definitiva. A menudo el dulde sabor del primer triunfo merma nuestra visión del conjunto y perdemos la noción de lo que perseguimos.

"¡¡Un momento, pero si antes me cobrábais 50, y ahora me ofrecéis lo mismo por 25, que seguro que todavía le sacáis margen, entonces es que me estábais desplumando vílmente, madiltos bellacos!!"


Si sois atrevidos y osados, y no os importa echarle cara, decidle esto mismo de aquí arriba (con buenas palabras, claro), y dadle otra vuelta de tuerca al bozal. Demostrad a la bestia que no os basta con que aprenda a sentarse con el primer latigazo; queréis que se tumbe, ladre, haga carantoñas y os de la patita. Queremos diversión.